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Caracas. – El general Javier Marcano Tábata, comandante de la Guardia de Honor Presidencial de Venezuela, fue destituido de su cargo días después de la captura del líder venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidensesdurante una redada en Caracas y su posterior traslado a Nueva York, donde enfrentará cargos por narcoterrorismo.
La orden de destitución fue emitida por la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien asumió el cargo tras jurar ante la Asamblea Nacional, dominada por sectores oficialistas. Marcano Tábata estaba al frente del cuerpo militar responsable de la protección directa del jefe de Estado, una de las estructuras más sensibles del aparato de seguridad venezolano.
Muertes durante la operación estadounidense
Aunque el gobierno venezolano no ha ofrecido un balance oficial de víctimas, fuentes extraoficiales estiman que decenas de personas murieron durante la operación militar de Estados Unidos, incluyendo varios integrantes de la guardia presidencial. Entre los fallecidos figurarían también ciudadanos cubanos integrados a los esquemas de seguridad de Maduro.
Cuba, aliada histórica de Venezuela, informó que 32 de sus ciudadanos murieron durante la incursión, mientras que el Ejército venezolano confirmó la muerte de 23 militares, entre ellos cinco generales.
Presión directa de Estados Unidos
Tras la captura de Maduro, el presidente estadounidense Donald Trump declaró que Estados Unidos pasaría a “controlar Venezuela” y confirmó que mantiene conversaciones directas con Delcy Rodríguez. Además, lanzó una advertencia directa: si la presidenta interina no cumple con las exigencias de Washington —principalmente relacionadas con el control del petróleo venezolano— enfrentaría “un destino peor que el de Maduro”.
El martes, Trump anunció que Venezuela entregaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, aunque el gobierno interino venezolano aún no ha confirmado oficialmente el acuerdo.
Un giro entre desafío y cooperación
Desde su designación, Delcy Rodríguez ha oscilado entre un discurso desafiante y uno conciliador. Por un lado, calificó la detención de Maduro como un “secuestro ilegal”, pero también aseguró que su gobierno ha invitado a Estados Unidos a trabajar en una agenda de cooperación bilateral.
Sus decisiones están siendo observadas con atención dentro y fuera del país, especialmente para detectar posibles fracturas internas en el nuevo gobierno interino.
Marcano Tábata y el historial de represión
Además de comandar la guardia presidencial, Marcano Tábata dirigía la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), organismo señalado por la ONU como una pieza clave en la represión contra opositores.
Una Misión Independiente de Determinación de los Hechos documentó que la DGCIM incurrió desde 2013 en torturas, violencia sexual y tratos crueles e inhumanos contra detenidos políticos en centros oficiales y clandestinos.
No obstante, analistas señalan que su destitución no estaría vinculada a estos abusos, ya que su sucesor, el general Gustavo González López, también ha sido señalado por dirigir organismos de inteligencia implicados en violaciones de derechos humanos, como el Sebin, responsable del control de la prisión de El Helicoide.
“Humillación” en filas oficialistas
Analistas venezolanos sostienen que el relevo de Marcano Tábata responde al fracaso de la guardia presidencial en impedir la captura de Maduro, un hecho que generó indignación y humillación entre sectores del chavismo.
Las imágenes del líder venezolano esposado y con uniforme de prisión, difundidas tras su traslado a Estados Unidos, golpearon duramente la narrativa de control y soberanía del régimen.
El reemplazo del general sería un intento de Rodríguez de consolidar lealtades ante la posibilidad de nuevas acciones militares estadounidenses. Trump aseguró el sábado que una segunda oleada de ataques estaba preparada, aunque decidió no ejecutarla por el momento.
Más funcionarios bajo amenaza
Rodríguez no sería la única figura en riesgo. Según Reuters, Estados Unidos habría exigido al ministro del Interior Diosdado Cabello que acatara sus órdenes. Cabello enfrenta desde hace años acusaciones de narcoconspiración, y en enero Washington elevó a US$25 millones la recompensa por información que conduzca a su captura.