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Expertos en energía y materias primas han advertido que Cuba podría enfrentar una escasez crítica de petróleo y combustibles si los envíos desde Venezuela se detienen, una situación que se agravaría tras la reciente operación militar estadounidense que culminó con la captura del expresidente Nicolás Maduro.
Según analistas, la isla depende históricamente de importaciones de crudo y derivados, y Venezuela fue durante años su principal proveedor. En los últimos tiempos Caracas había enviado entre 27,000 y 35,000 barriles por día, cifra que representaba una parte sustancial del suministro energético de Cuba.
Impacto de la interrupción de petróleo venezolano
El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió recientemente que “no habrá más petróleo ni dinero de Venezuela para Cuba”, en medio de la tensión entre Washington, La Habana y Caracas. Esta declaración subraya el riesgo inmediato de que el flujo de hidrocarburos se reduzca aún más o se detenga completamente.
Organismos internacionales y datos de comercio muestran que las importaciones de crudo y combustibles hacia Cuba ya habían caído en 2025, con el total de volúmenes de Venezuela y México disminuyendo significativamente frente a años anteriores.
Escenarios de emergencia y alternativas limitadas
Ante la caída de suministros venezolanos, México ha emergido como un proveedor clave de petróleo para Cuba, aunque las autoridades mexicanas han indicado que los envíos actuales no han aumentado más allá de niveles históricos y no compensan totalmente la brecha.
Además, Rusia ha suministrado cantidades menores y es otro de los pocos aliados que podría ofrecer hidrocarburos, pero los volúmenes advertidos por expertos son insuficientes para reemplazar completamente lo que Cuba recibía de Venezuela.
Riesgo de racionamiento y apagones
La crisis de suministro energético ya se refleja en apagones frecuentes y racionamientos de combustibles en la isla, obligando al régimen a buscar combustibles en el mercado internacional con costos mucho más altos, lo que complica aún más la débil situación económica local.
Especialistas señalan que, si la dependencia de crudo venezolano se interrumpe de forma prolongada, Cuba podría enfrentar apagones más extensos, dificultades en la generación eléctrica y transporte, y presiones adicionales sobre servicios básicos, intensificando las tensiones sociales y económicas en la nación caribeña.