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“Haití va hacia una guerra”: líder pandillero lanza advertencia tras más de 100 muertos en choques armados

“Haití va hacia una guerra”: líder pandillero lanza advertencia tras más de 100 muertos en choques armados
  • Publishedenero 14, 2026
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Puerto Príncipe.– Haití se hunde cada día más en la violencia y el desgobierno. En apenas las primeras semanas de enero, al menos 116 personas han muerto como consecuencia de sangrientos enfrentamientos armados entre la Policía Nacional Haitiana y poderosas bandas criminales que mantienen bajo asedio amplias zonas de la capital.

El epicentro de esta nueva ola de terror ha sido el sector de Bel-Air, en Puerto Príncipe, donde las autoridades han desplegado operaciones de alto riesgo en un intento desesperado por recuperar el control territorial. Sin embargo, el saldo ha sido devastador: 64 presuntos pandilleros abatidos52 civiles muertos y decenas de heridos, muchos de ellos víctimas colaterales de una guerra urbana que no distingue entre criminales y población indefensa.

Según la organización Combite Pour La Paix et le Développement (CPD), otros 58 miembros de bandas resultaron heridos, lo que confirma la magnitud de los enfrentamientos y la crudeza de los operativos. Las calles de Bel-Air se han convertido en un campo de batalla permanente, mientras miles de familias viven atrapadas entre el fuego cruzado, el miedo y la total ausencia de garantías de seguridad.

La crisis no es solo armada, sino también política. En medio del caos, el poderoso jefe pandillero Jimmy Cherizier, alias “Barbecue”, lanzó una advertencia que sacude aún más el frágil panorama del país: Ariel Henry no puede seguir como primer ministro, aseguró, advirtiendo que su continuidad podría desatar una guerra aún más sangrienta en Haití.

Estas declaraciones reflejan el colapso absoluto de la autoridad del Estado haitiano, donde líderes criminales se erigen como actores políticos de facto y desafían abiertamente al poder formal. Haití, sin elecciones, sin control institucional y con gran parte de su territorio dominado por bandas armadas, se aproxima peligrosamente a un punto de no retorno.

Mientras la comunidad internacional guarda silencio o actúa con tibieza, el pueblo haitiano continúa pagando el precio más alto: muerte, desplazamiento, hambre y terror, en una nación que hoy parece abandonada a su propia tragedia.

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