Desaparecer en RD: silencio, miedo y preguntas sin respuesta
POR RAFAEL MARTINEZ
La República Dominicana vive una inquietante ola de desapariciones que mantiene en vilo a la sociedad. Personas que salen de casa, juegan, viajan o disfrutan unas vacaciones… y nunca regresan. No hay pistas, no hay rastros claros y, en muchos casos, tampoco respuestas.
Casos que estremecen al país
Sudiksha Konanki, de 20 años, desapareció el 6 de marzo de 2025 en la playa del Hotel Riu República, en Punta Cana. Pese a un amplio operativo con más de 300 agentes, drones, lanchas, cámaras de seguridad y la participación del FBI e Interpol, su paradero sigue siendo un misterio.
Roldany Calderón, un niño de apenas 3 años, desapareció el 30 de marzo de 2025 mientras jugaba cerca de su vivienda en Los Tablones, Manabao, Jarabacoa. La montaña se lo tragó sin dejar rastro, pese a los esfuerzos de la Policía, la Defensa Civil y organismos internacionales.
Brianny Genao, también de 3 años, desapareció el 31 de diciembre de 2025 en la comunidad de Barrero, Imbert, Puerto Plata. Un nuevo golpe al corazón del país: otra niña perdida, otra familia rota, otra investigación sin respuestas.
Una crisis que crece
De acuerdo con la Asociación Dominicana de Familiares de Desaparecidos (ASODOFADE), en 2025 se reportaron más de 1,000 desapariciones, y una cuarta parte sigue sin resolverse. La falta de recursos, tecnología y personal especializado en los organismos de investigación agrava una situación que ya es alarmante.
¿Y ahora qué?
Familias y sectores sociales reclaman acciones urgentes:
- Implementar la Alerta Amber para respuestas inmediatas.
- Fortalecer las investigaciones, con capacitación y tecnología moderna.
- Crear una Dirección General de Búsqueda, que coordine esfuerzos y acompañe a las familias.
Cada día sin respuestas aumenta el dolor y la desconfianza. Desaparecer en República Dominicana no puede seguir siendo una condena al olvido. Es momento de actuar, antes de que más nombres se sumen a la lista del silencio.