LA ALEGRÍA DE UNA LÁGRIMA
POR CÉSAR DALMASÍ
El autor es periodista y conferencista sobre temas de familia y de desarrollo humano.
La alegría de una lágrima, claro que sé muy bien que ese título es metafórico, pero es que la vida misma en ocasiones es eso, metáfora, hipérboles, retruécanos y más, sí, porque talvez para salir de lo utópico y caer a la cruda realidad, necesitamos de las anteriores figuras, porque al final, quizás llorar es reír y reír es llorar, aunque siempre es valedero soñar, reír, llorar, cantar.
Y después de todas estas paradojas, permítanme decir que una lágrima no siempre brota por el dolor vivido, también es la expresión de saber que siempre hay esperanza y que la vida nos marca tanto con el dolor como con la alegría, pero la experiencia del llanto siempre es hermosa, porque las vivencias del dolor y de la alegría, de alguna manera nos ayudarán a crecer y a continuar avanzando hacia la consecución de la meta final, que es la libertad plena.
Esas lágrimas que al rodar por las mejillas nos recuerdan que aún estamos vivos en este plano terrenal y que sólo eso es bastante para dar gracias, para amar y amarnos; esasmismas lágrimas que al tocar nuestros labios y sentir la sal que contienen, nos reiteran que extrañamente el sabor de la vida no siempre es dulce, a veces es amargo y otras veces es insípido, pero lo importante es que en esa realidad todavía hay esperanza.
Una lágrima nos ayuda a construir, nos lleva a ser fuerte y en la mayoría de las veces nos transforma de una manera especial y singular, llevándonos al éxtasis que siempre hemos querido y aunque a veces transitamos por caminos llenos de abrojos y espinas, sigamos avanzando que mientras más duro es nuestro caminar, más vida hay en cada paso.
Por eso llorar de gozo, de alegría o de tristeza nos transfigura, sacando a flote el sentimiento más grande y noble que habita en las profundidades del ser humano, de maneraque el llanto nos libera haciendo a un lado el odio y el rencor, porque la naturaleza y la grandeza del ser, que ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios, esa semejanza no le permite detenerse en esa triste debilidad y no admite bajos sentimientos.
Ahora, eso sí, las lágrimas siempre son signos de fortaleza y muestran la sensibilidad del que llora, porque una lágrima puede ser un augurio de esperanza, las lágrimas pueden empujarnos a vivir con un nuevo sol, cuya luz nos indicará el sendero a seguir, en tanto que la tibieza de su rayo al tocar nuestra piel nos demostrará, que alguien desde lejos nos miray nos toca haciéndonos saber que nunca hemos estado solos.
Por eso con toda libertad deja salir esas lagrimas, porque como dice aquella canción “Llora si quieres llorar, que el llanto le hace bien al alma” o aquella otra que dice, “Si lloras es porque estás sintiendo y no hay peor muerte que aquella que no se siente” no olvides que la parturienta también llora, pero cuando escucha el llanto de su cría, ese sonido se convierte en la mejor melodía y ya no hay llanto ni dolor, si no todo lo contrario.
Una lágrima nos recuerda que el dolor y la alegría están exactamente a la misma distancia y más aún, que cualquiera sin distinción puede cruzar ese espacio que más que imaginario es real; por eso llorar siempre es bueno, porque te hace sentir la catarsis más profunda y profusa del ser, recordándote que en la vida no hay fracasos sino experiencias vividas de manera diferente, porque el fracaso es un falso positivo, es el triunfo pero al revés.
Llora porque eres fuerte y valiente, llora porque eres humano y tienes un corazón sensible, un corazón que late al ritmo del universo y que en su latir entre sístoles y diástole nos mantiene de pie para la próxima lucha y entre batallas y batallas lograremos la victoria, siempre unidos de forma Monolítica, siempre juntos en un solo ser, en una única humanidad, sin fronteras, sin divisiones, con una sola idea, pero siempre, siempre buscando la grandeza del ser, esa cualidad que está más allá del ser mismo.
Se llora cuando se ha alcanzando la meta o por todo lo contrario, aunque definitivamente llorar nos recuerda que estamos vivos, que tenemos sentimientos, que las emociones son de los humanos, que no hay nada artificial, ni falsedad alguna, Porque llorar te eleva cual nave aérea que surca los cielos, llevándote a navegar entre nubes, mientras transita y avanzas hacia otro mundo superior.