Machado, Petro y Rubio: claves de la estrategia de EE. UU. y la transición en Venezuela tras la captura de Maduro

Washington.– En medio de la crisis venezolana y tras la polémica operación del 3 de enero que culminó con la captura del expresidente Nicolás Maduro, la política estadounidense hacia Venezuela se ha convertido en uno de los temas más debatidos en Washington y en la región. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, compareció el 28 de enero ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para explicar la estrategia de la Administración Trump hacia Caracas tras la salida de Maduro del poder y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta interina.
Rubio defendió que la acción militar no debe ser considerada una guerra u ocupación, sino una operación judicial dirigida a capturar a un narco dictador buscado por la justicia estadounidense, y reiteró que no se planea una nueva intervención militar en Venezuela por ahora. Señaló que la presencia de Estados Unidos en el país se limita principalmente a la protección de instalaciones diplomáticas y que la prioridad es estabilizar, recuperar y transitar hacia elecciones libres y democráticas.
En ese marco, Rubio ha abierto la posibilidad de que figuras clave de la oposición participen en el proceso de transición, lo que incluye a la líder opositora María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, a quien ha respaldado públicamente como parte de esa solución democrática, aunque aclaró que la transición tomará tiempo y dependerá de un avance real en la normalización política.
Machado y la transición: ruptura con el régimen chavista
Tras reunirse con Rubio en Washington, María Corina Machado insistió en que Venezuela necesita una “transición real” que no deje espacio para que las estructuras del antiguo régimen sigan en el poder, rechazando procesos que solo modifiquen superficialmente la situación sin destruir el aparato autoritario. Machado ha subrayado que su objetivo es restituir instituciones democráticas, justicia y dignidad para los venezolanos y que esto requiere una reconstrucción amplia y genuina del Estado.
Durante esa reunión, Machado también cuestionó declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro, quien ha pedido la devolución de Maduro a Venezuela para ser juzgado por tribunales venezolanos, argumentando diferencias sobre cómo debe manejarse la transición y el final del régimen chavista. La opositora indicó que bajo el chavismo no existe independencia judicial y que esa situación debe cambiar como parte del proceso democrático.
La visión de Petro y las tensiones regionales
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha tenido un papel complejo en el escenario regional. Petro ha señalado que Maduro debería ser juzgado por la justicia venezolana y ha expresado preocupaciones sobre cómo se está llevando la transición, lo que ha generado debate en círculos opositores venezolanos y en Washington. Algunos actores consideran que su acercamiento es más diplomático que confrontacional, lo que contrasta con la línea de Washington y de líderes opositores como Machado.
La política de EE. UU. hacia Caracas
Rubio ha explicado que la estrategia estadounidense incluye tres fases: estabilizar el país, promover la recuperación económica y finalmente lograr una transición democrática que conduzca a elecciones libres y justas con participación plena de la oposición. Aunque reiteró que Estados Unidos no descarta el uso de la fuerza para garantizar la cooperación de las autoridades venezolanas si otros métodos fallan, enfatizó que la prioridad es una salida pacífica y ordenada para Venezuela.
En resumen, el enfoque actual combina presión política, apoyo a figuras opositoras como María Corina Machado, mantenimiento de canales diplomáticos con el Gobierno interino de Delcy Rodríguez y la búsqueda de un proceso de transición que incluya la reconstrucción institucional y la celebración de elecciones plenamente competitivas en Venezuela.