LA HISTORIA DE JUAN
POR CÉSAR DALMASÍ
El autor es periodista
Juan llevaba una vida normal, pero a sus cuarenta años y durante un momento en quecompartía con familiares y allegados, Juan sufrió un desmayo, tras su vahído, los familiares como es lógico, de inmediato lo trasladaron al centro médico más cercano, que resultó ser una clínica privada (Por cierto principio no décimos el nombre del establecimiento), pero cuál fue la experiencia de los familiares del hombre de esta historia.
Después de visitar tres centros médicos, el primero privado y los dos últimos del Estado, los médicos de un reconocido hospital público de la capital dominicana, en su evaluación determinaron que Juan había sufrido un accidente cerebrovascular ACV o derrame cerebral.
Pero antes, veamos qué pasó con Juan y sus familiares, en el primer centro médico al que fue llevado de emergencia, que como he dicho es una reconocida clínica privada de la capital dominicana, a pesar de que Juan tenía riesgo de morir en cualquier momento y que cada minuto era de vida o muerte; en esa clínica privada violando todos los principios de ley, de ética e hipocrático le negaron la atención de forma inhumana e inmisericorde.
Saben la razón por la que no atendieron a Juan, porque los médicos y el personal de servicio a las dos de la madrugada, le exigieron a los familiares del paciente que para prestarle los primeros auxilios, éstos debían depositar nada más y nada menos que doscientos cincuenta mil pesos, un cuarto de millón de pesos dominicanos.
Al no poder conseguir el dinero con la rapidez que exigía el personal de servicio del referido centro médico privado, los médicos, ni lo miraron y peor aún no lo recibieron, viéndose compelidos a salir con Juan a un hospital público, en donde tampoco fue atendido porque según le informaron en el referido hospital, no tenían las condiciones suficientes para su caso o para el cuadro que presentaba el referido paciente.
Lo que obligó a sus familiares a recurrir a otro hospital público y allí Juan fue atendido de emergencia y estabilizado y en donde le diagnosticaron el ACV que hemos dicho más arriba, un vez allí en aquel hospital, una persona desconocida por los familiares de Juan accionó a favor del paciente, para que el mismo sea atendido con la rigurosidad que ameritaba su caso y por eso hoy Juan no está muerto.
Ante esta triste historia, hay que recordar para algunos médicos y para algunos clínicas privadas, la constitución y las leyes son letras muertas, pero también hay que decir que el derecho a la salud no es un dádiva, que es un derecho que debe ser garantizado por el Estado (Lo que precisamente hicieron en el hospital público en el que fue atendido Juan);pero también hay que indicar que la ley general de salud 42-01en su artículo 28 señala taxativamente cuál es el protocolo a seguir por el personal y centro médico en donde seallevado un paciente, requiriendo atención de emergencia.
El referido artículo de la mencionada ley, obliga a cualquier centro médico público o privado a dar los primeros auxilios a cualquiera que lo requiera, so pena de que se le aplique la rigurosidad de la misma ley; no es secreto para ningún dominicano, que casos como el de Juan ocurren a diario en nuestro país, por eso hay que instar a los familiares de Juan y a todo el que le ocurra una situación semejante, a que reclamen sus derechos en los tribunales.
Porque hay que reiterar que la ley general de salud la 42-01 establece que la atención de emergencia es un derecho FUNDAMENTAL, OBLIGATORIO E INCONDICIONAL; por lo que todo establecimiento de salud, público o privado, debe atender a cualquier paciente en situación de emergencia sin importar su capacidad de pago, seguro médico o su estatus jurídico, prohibiéndose el depósito previo, por eso ante la situación de emergencia de Juan,sus familiares no estaban obligados a buscar dicho depósito.
En cambio la clínica de referencia en esta historia sí estaba obligada por ley a atender a Juan, y me preguntó, cuántos al igual que Juan y sus familiares han vivido la amarga experiencia muchas veces de ver morir a sus pacientes por razones como la que narramos; muchos médicos y clínicas privadas, ponen por encima su interés pecuniario obviando y violando flagrantemente la ley y los derechos de las personas, por eso muchos piensan que en la República Dominicana la medicina es un vulgar e inhumano negocio, me da pena decirlo, pero la práctica diaria así lo indica.
Claro que hay quienes son la excepción de la regla, porque conozco médicos que son honestos, sensibles y humanos, pero tristemente son los menos, por igual con los pacientes asegurados, muchos médicos le cobran de diferencia y sólo por consulta desde dos mil pesos y hasta cuatro mil, lo que prácticamente podría considerarse como una duplicidad de pago por consulta y así mil diabluras más, que las autoridades tienen que prestarle atención inmediata.