A 60 años de su muerte, el mito de Camilo Torres revive tras posible hallazgo de sus restos
Sesenta años después de su muerte en combate, la figura del sacerdote colombiano Camilo Torres Restrepo vuelve al centro del debate público tras el posible hallazgo de sus restos, anunciado el pasado 22 de enero.
El llamado “cura guerrillero”, precursor de la Teología de la Liberación en América Latina y símbolo del Ejército de Liberación Nacional (ELN), murió el 15 de febrero de 1966 en su primer combate contra el Ejército colombiano, en una zona rural de San Vicente de Chucurí, departamento de Santander. Tenía 37 años.
Durante décadas, el paradero de su cadáver fue un misterio. Según versiones históricas, el Ejército ocultó su sepultura para evitar que se convirtiera en un símbolo revolucionario, lo que terminó alimentando aún más su leyenda.
Sacerdote, sociólogo y referente de la Teología de la Liberación
Nacido el 3 de febrero de 1929 en una familia acomodada de Bogotá, Torres estaba emparentado con el expresidente Juan Manuel Santos, quien ha contado que de niño colaboró en algunas de sus misas.
Tras su ordenación sacerdotal, estudió Ciencias Sociales en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, donde profundizó en su sensibilidad hacia las problemáticas sociales, especialmente las vinculadas a la pobreza y la desigualdad.
Su pensamiento influyó en la consolidación de la Teología de la Liberación y se sintetiza en el concepto del “amor eficaz”, entendido como un compromiso cristiano activo con la transformación social y política.
El historiador Carlos Medina Gallego sostiene que la figura de Camilo mantiene “una validez trascendental” en los debates sobre unidad social y transformación política en Colombia.
De la sotana al fusil
En 1965, Torres decidió abandonar el sacerdocio activo para incorporarse al ELN, entonces una guerrilla de orientación marxista-leninista. Murió pocos meses después, en su primer enfrentamiento armado.
Con el paso del tiempo, el ELN ha sido vinculado a actividades como el narcotráfico, la minería ilegal y el secuestro, lo que ha generado tensiones entre la dimensión simbólica de Camilo Torres y la evolución del grupo insurgente.
Pese a los intentos por borrar su legado, Torres se convirtió en un icono de la izquierda colombiana. El actual presidente Gustavo Petro, exguerrillero en su juventud, ha reconocido públicamente su admiración por el sacerdote y conserva su sotana como reliquia.
Posible hallazgo y debate renovado
El pasado 22 de enero, el ELN anunció el hallazgo de los supuestos restos de Torres. Posteriormente, el Instituto de Medicina Legal informó que realiza análisis forenses para determinar si una de las muestras corresponde efectivamente al sacerdote.
El presidente Petro anunció que, de confirmarse la autenticidad, el cuerpo será depositado con honores como fundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia.
Por su parte, la Universidad expresó su disposición a que los restos reposen en la capilla Cristo Maestro, siempre que los estudios forenses lo confirmen.
Sin embargo, el historiador Medina se muestra escéptico sobre la autenticidad de los restos y advierte que la confirmación podría transformar el mito construido durante seis décadas.
A 60 años de su muerte, Camilo Torres Restrepo continúa siendo una figura que divide opiniones: para algunos, símbolo de coherencia radical entre fe y compromiso político; para otros, ejemplo de la compleja relación entre religión y lucha armada en América Latina.