Psicólogo advierte sobre la violencia vicaria y el impacto del uso digital en menores
Santo Domingo.– El psicólogo clínico Luis Verges afirmó que los casos en los que un padre atenta contra la vida de sus hijos con el objetivo de provocar sufrimiento a la madre responden a un patrón psicológico conocido como “violencia vicaria”, una forma de agresión indirecta orientada a causar el mayor daño emocional posible.
Durante su participación en el podcast “Reseñas”, el especialista explicó que este fenómeno tiene una definición técnica clara dentro de la psicología clínica. “La violencia vicaria es un fenómeno donde el instrumento de sufrimiento y de dolor es indirecto. En este caso, a quien se quiere poner a sufrir es a la mujer”, sostuvo.
Verges señaló que el agresor actúa con la intención consciente de impactar el punto más sensible de la víctima, describiendo esta conducta como una forma de agresión emocional extrema. Asimismo, indicó que en estos escenarios puede intervenir la llamada habilidad emocional, caracterizada por una marcada inestabilidad afectiva que permite cambios emocionales bruscos en cuestión de segundos.
El especialista también abordó el concepto de “suicidio solidario”, explicando que se trata de casos en los que una persona que decide quitarse la vida arrastra consigo a sus hijos, bajo una distorsión del pensamiento que le hace creer que les está “haciendo un favor”.
En materia de prevención, advirtió que el intento de suicidio constituye una urgencia psiquiátrica y una crisis que requiere atención inmediata, por lo que llamó a familiares y cuidadores a estar atentos a cambios conductuales, señales tempranas de depresión y manifestaciones de inestabilidad emocional.
Durante la entrevista, el psicólogo también analizó el fenómeno de los llamados “therians”, jóvenes que aseguran identificarse con animales, aclarando que no necesariamente se trata de un trastorno mental colectivo, sino que puede responder a conductas imitativas, búsqueda de identidad y necesidad de aceptación social, especialmente amplificadas por las redes digitales.
En ese contexto, advirtió sobre el uso indiscriminado de dispositivos electrónicos en menores, señalando que antes de los seis años no se recomienda su exposición y que, a partir de esa edad, debe regularse estrictamente debido a efectos documentados en el sueño, la concentración y la socialización.
Finalmente, Verges enfatizó que la prevención comienza en el hogar, mediante la observación activa, el establecimiento de límites claros y el acceso oportuno a orientación y atención profesional, como pilares fundamentales para la salud mental y el bienestar infantil y familiar.