SANTO DOMINGO.– A un año de la tragedia del Jet Set el Ministerio Público endurece su postura y lanza un mensaje claro no habrá espacio para retrasos ni maniobras dilatorias en un caso que marcó profundamente a la República Dominicana.
La procuradora general Yeni Berenice Reynoso fue enfática al asegurar que el sistema de justicia tiene el deber de responder con prontitud a las víctimas y a toda la sociedad que exige respuestas.
Reynoso recordó que el proceso involucra a cientos de afectados entre fallecidos y heridos así como a miles de familiares que esperan una decisión firme y oportuna.
“Las víctimas merecen una respuesta en un plazo razonable” expresó dejando claro que no se permitirá el uso indebido de recursos legales para entorpecer el avance del caso.
Rechazo frontal a maniobras dilatorias
La procuradora calificó como innecesario e improcedente el contraperitaje solicitado por la defensa de los imputados señalando que carece de fundamento técnico frente a un expediente sólido que apunta a fallas estructurales en la edificación.
Sostuvo que las teorías planteadas por la defensa no se corresponden con la evidencia científica y representan un intento de desviar la atención sobre las verdaderas causas del colapso.
Según explicó la ingeniería forense establece que cuando existen señales previas de fallas estructurales la responsabilidad recae en la falta de acción oportuna para evitar el desastre.
Derecho de las víctimas también cuenta
Reynoso enfatizó que el debido proceso no es exclusivo de los imputados sino también un derecho de las víctimas quienes merecen justicia sin retrasos innecesarios.
Advirtió que prolongar el proceso sin justificación vulnera el derecho a la verdad y a la reparación de quienes resultaron afectados por uno de los episodios más dolorosos en la historia reciente del país.
Compromiso firme con la justicia
El Ministerio Público reiteró que continuará actuando con determinación para garantizar que el caso avance y que los responsables enfrenten las consecuencias legales correspondientes.
A un año de la tragedia el país sigue atento a un proceso que no solo busca justicia sino también cerrar una herida colectiva que aún permanece abierta.