La guerra en Medio Oriente, con Irán como actor central, comienza a golpear directamente a Europa, que enfrenta una amenaza real de escasez de combustible para aviones. Según la Agencia Internacional de la Energía, las reservas actuales podrían agotarse en un plazo aproximado de seis semanas si no se logra sustituir al menos la mitad del suministro proveniente del Golfo.
El principal factor detrás de esta crisis es el cierre de facto del estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial y una proporción significativa del combustible de aviación. Esta interrupción, provocada por el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, ha alterado gravemente las cadenas globales de suministro energético.
Dependencia crítica de Europa
Europa depende en aproximadamente un 75% de las importaciones de combustible de aviación provenientes de Medio Oriente. Ante el bloqueo, los países europeos han intentado redirigir sus compras hacia mercados como Estados Unidos y Nigeria. Sin embargo, estos proveedores solo podrían cubrir poco más de la mitad del déficit, lo que mantiene el riesgo latente.
El director de la AIE, Fatih Birol, advirtió que de continuar la situación, podrían producirse cancelaciones de vuelos en pleno inicio de la temporada alta de verano, afectando millones de pasajeros.
Impacto directo en aerolíneas y precios
El golpe económico ya se hace sentir. El precio del combustible para aviones en Europa se ha disparado hasta los 1,838 dólares por tonelada, más del doble de su valor antes del conflicto.
Aerolíneas como EasyJet reportaron millones en costos adicionales, mientras que KLM anunció la cancelación de 160 vuelos en Europa, en una medida preventiva ante la volatilidad del mercado.
El combustible representa entre el 20% y el 40% de los costos operativos de las aerolíneas, por lo que cualquier variación impacta directamente en tarifas, rutas y frecuencia de vuelos.
Un mercado con pocas alternativas
A diferencia de otros derivados del petróleo como la gasolina o el diésel, el combustible de aviación tiene una cadena de suministro más rígida. Su producción está concentrada en regiones específicas y requiere procesos de refinamiento más complejos, lo que limita las opciones de sustitución rápida.
Además, el transporte del jet fuel implica largos tiempos logísticos, lo que dificulta responder con rapidez a crisis como la actual.
Escenario incierto
Aunque la Comisión Europea asegura que por ahora no hay escasez inmediata, reconoce que podrían surgir problemas en las próximas semanas si no se estabiliza el suministro.
Mientras tanto, la industria aérea y los gobiernos europeos se mantienen en alerta, conscientes de que una prolongación del conflicto podría desencadenar una crisis mayor en pleno verano, afectando no solo el transporte, sino también la economía del continente.
La evolución del conflicto en Medio Oriente será determinante en los próximos días para evitar que Europa enfrente una paralización parcial de su tráfico aéreo.