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SALVAJISMO INCONTROLABLE 

SALVAJISMO INCONTROLABLE 

POR CÉSAR DALMASÍ 

EL autor es periodista 

cesardalmasi@hotmail.com

Mi país  República Dominicana, es una nación organizada, con leyes, normas e instituciones que pautan la vida en sociedad, normas que todos estamos compelidos a cumplir, particularmente en el caso específico al que me referiré que tiene que ver con el comportamiento del individuo y su convivencia socialmente hablando.

Pero muy a pesar de que somos una sociedad organizada, compuesta  por seres humanos que lo mínimo que se espera es que su comportamiento dentro de la sociedad debe responder a su condición humana, es decir, que sus  diferencias, que siempre surgen en todo conglomerado social puedan resolverse dentro de los parámetros de personas civilizadas.

Todo lo anterior porque llama a  mucha preocupación como con gran frecuencia las personas dirimen sus diferencias con violencia y con un salvajismo propio de los tiempos de las cavernas; especialmente vemos cómo en nuestras calles y avenidas, cuando ocurre un problema de tránsito y en el mismo está involucrado algún motorizado, estos (los motorizados con sus excepciones) de inmediato se apandillan y agreden sin mediar palabras al otro conductor.

Éstos mismos señores, se enfrentan, agreden  físicamente de forma irrespetuosa a la autoridad, mientras que el policía tiene que retroceder o en última instancia hasta huyen porque en instantes se unen decenas de motoristas y se suman a la agresión a la autoridad o a otro conductor.

Así no puede ser, las autoridades tienen que detener esa situación, por doquier, se observa también a los llamados limpiavidrios que abusivamente y sin consentimiento de los choferes y conductores, lanzan una esponja al cristal y si usted se niega también es agredido o mínimo le provocan daños al vehículo y nadie hace nada al respecto.

Lo mismo ocurre con los que parquean autos en lugares públicos, los cuales se “adueñan” de un espacio  que es de todos y el chofer o conductor que se estacione en su demarcación debe pagar una cuota o de lo contrario, igualmente es agredido físicamente o su vehículo deteriorado, cosa semejante sólo ocurren en mentes muy arcaica y retrógradas.

De la misma manera nuestras calles, barrios y sectores no importa su nivel social, aquí usted se encuentra con vendedores ambulantes o que se apropian de una esquina a vender lo que sea, comida, ropa enceres y los peatones tienen que tirarse al pavimento, porque éstos vendedores, ocupan el espacio público y lo privatizan para su uso exclusivo, al igual que choferes y conductores que se estacionan encima de las aceras y en lugares prohibidos en inadecuados y la autoridad campea por su ausencia.

Delivery, motoconcho, carros públicos, las llamadas plataneras y aquellos que rompen la paz con sus altoparlantes vociferando a toda potencia “Mira llegó el camero, compro cama vieja, estufa, nevera y todo lo que sea viejo yo lo compro,” y lo peor es hay que soportarles sus insolencias y malas palabrotas que muchos vociferan irrespetando el pudor público y lo cuando necesitan defecar y orinar lo hacen en cualquier rincón, así no podemos seguir.

No exagero eso se vive a diario, aunque me cause tristeza decirlo, es verdad y pienso que al parecer las autoridades no tienen la capacidad para enfrentar y resolver la situación o no quieren porque los susodichos personajes son “Padres de familia” o porque éstos votan y por eso hay que hacer caso omiso a su inconducta social, no ombe, así  no, de por Dios, 

La otra parte de la sociedad espera que se tome  carta en esta problemática y el salvajismo y el desorden se resuelvan de una vez y por siempre, que cada institución haga su trabajo al respecto, la Policía Nacional, la Dirección General de Tránsito y Transporte Terrestre DIGESETT, el Ministerio de lo Interior y Policía, los ayuntamientos y sus alcaldes y toda la autoridad en sentido general, porque el salvajismo incontrolable no debe continuar.

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