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“Pensé que moríamos ahí”: sobreviviente relata horror tras colapso en Jet Set

“Pensé que moríamos ahí”: sobreviviente relata horror tras colapso en Jet Set


Entre escombros, sangre y desesperación, Maribel Espaillat reconstruye uno de los momentos más impactantes de su vida tras el colapso ocurrido en la discoteca Jet Set, donde quedó atrapada junto a su esposo y varios familiares.

Según su testimonio, todo ocurrió en cuestión de segundos. El techo se vino abajo sin previo aviso, dejando a decenas de personas atrapadas. “Yo no soy Antonio, pero creo que aquí se cayó el techo… estoy debajo de los escombros”, alcanzó a decir durante una llamada a su hermano, quien de inmediato alertó al 911 desde el extranjero.

Bajo los restos de la estructura, Maribel quedó inmovilizada mientras otras personas yacían sobre ella, algunas gravemente heridas. En medio del caos, recuerda cómo un amigo logró entrar por una de las salidas de emergencia y le aseguró que la sacarían con vida.

A pesar de su propia condición, su reacción fue pedir ayuda primero para otra víctima. “Sáquenla a ella primero, después vienen por mí”, relató. Minutos después, al intentar auxiliar a su esposo, descubrió que ambos estaban heridos de gravedad. “Cuando me toqué el cuello pensé que sudaba, pero estaba llena de sangre”, expresó.

Su esposo permanecía atrapado bajo los escombros, con lesiones severas. Maribel, ya dentro de una ambulancia, exigió regresar a buscarlo. “Yo no me voy sin él. Si la ambulancia arranca, me tiro”, dijo, obligando a los paramédicos a detenerse.

De vuelta en el lugar, brigadistas y personal de rescate lograron liberar a su pareja, quien fue trasladado en estado crítico. Según explicó, recibió más de 150 puntos en una intervención, además de múltiples cirugías por fracturas, incluyendo el fémur. Su recuperación ha sido larga y compleja, con más de 100 días de proceso médico y varias recaídas.

Maribel también sufrió heridas severas, incluyendo el desprendimiento parcial de una oreja y múltiples laceraciones en la cabeza. Sin embargo, asegura que nunca perdió la fe. “Solo Dios me dio la fuerza para resistir”, afirmó.

El impacto emocional sigue presente. La tragedia dejó familias destruidas y pérdidas irreparables. “Nos duele el alma. Queremos justicia y saber qué fue lo que realmente pasó”, expresó.

A pesar del dolor, su testimonio es también un relato de supervivencia, fe y resistencia en medio de una de las noches más oscuras que ha vivido.

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