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Betty Bromage, de 97 años, vuelve a volar sobre las alas de un avión

Betty Bromage, de 97 años, vuelve a volar sobre las alas de un avión
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INGLATERRA.- La edad no ha sido un límite para Betty Bromage, una británica de 97 años que volvió a desafiar las alturas y estableció nuevamente un récord Guinness al convertirse en la mujer de mayor edad en practicar wing walking, una peligrosa disciplina aérea en la que los participantes permanecen asegurados sobre la parte exterior del ala de un avión durante el vuelo.

Bromage, originaria de Cheltenham, Inglaterra, realizó su nueva hazaña el martes 4 de agosto de 2026, cuatro años después de haber conseguido por primera vez el récord. Con este vuelo, completó su sexta experiencia sobre las alas de una aeronave, demostrando que su espíritu aventurero continúa intacto.

La británica permaneció aproximadamente cinco minutos en el aire, tiempo que incluyó el despegue y el aterrizaje, como parte de los requisitos necesarios para superar su propia marca.

Antes de abordar la aeronave, Bromage tuvo que subir alrededor de 15 pies (4,5 metros) hasta la parte superior del ala de un biplano operado por AeroSuperBatics, donde fue cuidadosamente asegurada para realizar el recorrido con las medidas de seguridad correspondientes.

Durante el vuelo, la aeronave efectuó diferentes maniobras, entre ellas una vuelta completa, mientras Bromage permanecía sobre el ala. Las imágenes de la hazaña rápidamente llamaron la atención por tratarse de una actividad que normalmente se asocia con personas mucho más jóvenes.

Una mujer que se niega a decir “no puedo”

Lejos de mostrarse intimidada por la edad o por la complejidad de la actividad, Bromage aseguró que nunca sintió miedo antes de realizar el vuelo.

“Nunca estoy nerviosa, no soy una persona nerviosa”, afirmó durante una entrevista con ITV.

Después de aterrizar, describió la experiencia como “genial”, aunque reconoció que el recorrido fue un poco accidentado.

Su filosofía de vida quedó resumida en una frase que ha acompañado sus anteriores hazañas: “No puedo” no forma parte de su vocabulario.

Bromage contó que nunca imaginó que terminaría practicando wing walking. Fue a los 87 años cuando conoció esta disciplina y decidió probarla por primera vez.

“La gente dice: ‘Oh, yo no podría hacer eso’, pero nunca pensé que lo haría”, relató al explicar cómo comenzó su aventura.

Desde entonces, ha convertido esta actividad en una forma de demostrar que la edad no necesariamente determina las experiencias que una persona puede vivir.

“Se dice ‘lo haré si puedo’, pero la palabra ‘no puedo’ no está en mi vocabulario”, expresó.

Un récord con propósito solidario

La hazaña de Bromage no tuvo únicamente como objetivo ampliar su récord personal. El vuelo también estuvo acompañado de una causa benéfica.

La mujer decidió utilizar la actividad para recaudar fondos destinados al Cheltenham General Hospital, centro médico donde recibió atención después de sufrir un accidente cerebrovascular en agosto de 2025.

Bromage expresó su agradecimiento al personal sanitario que la atendió y explicó que el episodio dejó algunas dificultades relacionadas con el habla, aunque señaló que, en términos generales, continúa disfrutando de una vida activa.

De esta manera, el vuelo se convirtió también en una forma de devolver parte del apoyo que recibió durante uno de los momentos más difíciles de su vida.

Su primera experiencia fue a los 87 años

La historia de Bromage comenzó cuando ya había superado ampliamente la edad en la que muchas personas consideran que deben abandonar las actividades de riesgo o aventura.

A los 87 años decidió experimentar por primera vez el wing walking. Desde entonces, ha regresado en varias ocasiones a las alas de un avión, hasta completar seis vuelos.

Su nueva marca Guinness llegó a los 97 años, una década después de aquella primera experiencia.

La británica incluso dejó abierta la posibilidad de volver a intentarlo. Durante una entrevista con Good Morning Britain, señaló que podría repetir la hazaña dentro de algunos años si su salud y sus condiciones físicas se lo permiten.

Otro récord a una edad extraordinaria

El caso de Betty Bromage se suma a otros récords recientes protagonizados por personas de avanzada edad que se han atrevido a practicar wing walking.

En mayo de 2026, Harry Heasman, veterano de la Segunda Guerra Mundial, consiguió el récord Guinness como el hombre de mayor edad en realizar esta disciplina, después de volar sobre las alas de un avión a los 98 años.

Heasman también utilizó su hazaña con fines benéficos. En su caso, recaudó fondos para Lennox Children’s Cancer Fund, en memoria de su esposa y de su hijo.

Una historia que trasciende el récord

Más allá de la marca Guinness, la historia de Betty Bromage se ha convertido en un mensaje de perseverancia y determinación.

A sus 97 años, la británica continúa buscando nuevas experiencias y utilizando sus hazañas para apoyar causas solidarias.

Su sexto vuelo sobre las alas de un avión no solo amplió un récord que ya le pertenecía. También volvió a poner sobre la mesa una idea sencilla: la edad puede marcar los años vividos, pero no necesariamente los sueños que todavía quedan por cumplir.

La historia de Bromage deja así una lección que trasciende el mundo de los récords: atreverse a vivir, dentro de las condiciones de seguridad necesarias, puede convertirse también en una forma de inspirar a otros.

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