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Más de 600 migrantes desafían la lluvia y retoman camino hacia EE. UU.

Más de 600 migrantes desafían la lluvia y retoman camino hacia EE. UU.
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Santo Domingo.— Más de 600 migrantes retomaron su camino desde Tapachula, en el sur de México, hacia la frontera norte, en una caravana integrada por ciudadanos de Honduras, El Salvador, Guatemala, Ecuador y Haití que avanzan bajo la lluvia y con familias completas entre sus integrantes.

La denominada caravana Fe y Esperanza inició nuevamente su recorrido la noche del domingo desde el parque Bicentenario de Tapachula, donde los participantes protegieron sus pocas pertenencias con bolsas plásticas mientras se preparaban para continuar la travesía. Las precipitaciones estuvieron relacionadas con los efectos de la tormenta tropical Rachel en el Pacífico mexicano.

El grupo comenzó a formarse el jueves con unas 300 personas, pero posteriormente se incorporaron otros migrantes que permanecían en la frontera sur mexicana a la espera de documentos, empleo o respuestas a trámites migratorios. La caravana representa para algunos una alternativa para desplazarse en grupo ante las dificultades que, según relataron, enfrentan para avanzar individualmente.

Entre los participantes viaja el hondureño José Zelaya, quien salió de San Pedro Sula junto a siete familiares y explicó que su propósito es llegar a Estados Unidos para trabajar y posteriormente enviar ayuda económica a sus seres queridos. Según relató a EFE, dejó hijos y familiares en su país y decidió continuar el recorrido pese a las dificultades del trayecto.

“No hay líderes”, afirmó Zelaya al describir la organización del grupo, atribuyendo la movilización a “el hambre” y “la necesidad”. En la caravana también avanzan mujeres y niños, algunos transportados en carriolas mientras sus familiares enfrentan largas caminatas en medio de las condiciones climáticas adversas.

Otros migrantes tienen objetivos diferentes. Vinicio Obonaga, de Ecuador, explicó que llevaba alrededor de dos meses en Tapachula esperando respuestas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados y de las autoridades migratorias. Al no encontrar empleo y permanecer sus documentos en trámite, decidió incorporarse al grupo.

Obonaga viaja con sus tres hijos y busca llegar a Monterrey, Nuevo León, donde espera completar su proceso migratorio, establecerse y trabajar. Su caso refleja que no todos los integrantes de la caravana tienen como destino final Estados Unidos, aunque el movimiento colectivo les permite abandonar Tapachula y continuar hacia otras zonas de México.

Una madre guatemalteca también relató que decidió viajar en caravana después de afirmar que había sufrido un intento de secuestro. La mujer, que pidió mantener su identidad en reserva por razones de seguridad, consideró que desplazarse junto a otras personas representa una alternativa para avanzar hacia su destino.

La movilización ocurre en un contexto de mayores controles migratorios y deportaciones en la región, mientras los migrantes enfrentan incertidumbre sobre sus trámites, dificultades para conseguir empleo y los riesgos propios de una travesía que, para las familias con niños, supone un desafío todavía mayor.

La caravana continuará su recorrido hacia el norte de México mientras sus integrantes buscan distintas alternativas: algunos mantienen la intención de llegar a Estados Unidos, mientras otros pretenden establecerse en territorio mexicano. Por ahora, la lluvia y el cansancio se suman a una ruta marcada por la incertidumbre y la esperanza de encontrar mejores condiciones de vida.

Richard Cabrera
Portada Nacional

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