|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Miami.– El huracán Simón avanzaba este viernes hacia la costa del Pacífico de México, donde los pronósticos meteorológicos advertían sobre un posible fortalecimiento rápido del sistema hasta alcanzar la categoría 4, mientras las autoridades mantenían la vigilancia ante el riesgo de fuertes vientos, lluvias torrenciales, inundaciones y deslizamientos de tierra.
De acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC), con sede en Miami, el fenómeno registraba vientos máximos sostenidos de 145 kilómetros por hora, equivalentes a 90 millas por hora, y se desplazaba hacia el noroeste a una velocidad aproximada de siete kilómetros por hora.
Ante la trayectoria prevista, los servicios meteorológicos estadounidenses emitieron una alerta de huracán para sectores de la costa central y suroeste de México, donde podrían presentarse vientos con fuerza de huracán dentro de las siguientes 36 horas.
Los pronósticos indicaban que Simón, que se encontraba en la categoría 1 de la escala Saffir-Simpson, podría girar hacia el norte durante las primeras horas del sábado y aproximarse a la costa mexicana. Asimismo, se contemplaba un proceso de intensificación rápida que podría llevarlo a la categoría 4 antes de tocar tierra.
Los huracanes de categoría 4 presentan vientos máximos sostenidos de entre 210 y 250 kilómetros por hora, capaces de provocar daños considerables en viviendas, infraestructuras, tendidos eléctricos y vegetación.
Alertan sobre lluvias torrenciales e inundaciones
Además de los fuertes vientos, uno de los principales riesgos asociados al avance de Simón era la cantidad de precipitaciones que podría dejar en distintas zonas del suroeste mexicano.
Los meteorólogos estadounidenses estimaban acumulaciones de lluvia de entre 20 y 38 centímetros, con la posibilidad de que algunos sectores recibieran hasta 63 centímetros.
Estas precipitaciones podrían generar inundaciones repentinas, desbordamientos de ríos y arroyos, así como deslizamientos de tierra, especialmente en áreas montañosas y comunidades vulnerables.
También se esperaba que las condiciones de tormenta tropical comenzaran a sentirse en sectores de la costa durante la tarde y la noche del viernes, por lo que el seguimiento de la trayectoria y la intensidad del sistema resultaba fundamental para anticipar posibles afectaciones.
Según los datos disponibles en el reporte, el centro del huracán se encontraba aproximadamente a 355 kilómetros al sur de Manzanillo y a 525 kilómetros al sur-sureste de Cabo Corrientes.
Tormenta tropical Rachel también amenaza la región
Mientras Simón avanzaba por el Pacífico, la tormenta tropical Rachel se dirigía hacia la península de Baja California, el noroeste de México y el sur de California, donde se esperaba que sus efectos se sintieran durante el fin de semana.
El sistema presentaba vientos máximos sostenidos de 95 kilómetros por hora, equivalentes a 60 millas por hora. Aunque los pronósticos apuntaban a un debilitamiento progresivo, Rachel todavía podría provocar lluvias intensas en algunas zonas de su trayectoria.
La evolución simultánea de ambos sistemas mantenía la atención de los servicios meteorológicos, especialmente por la posibilidad de precipitaciones capaces de ocasionar inundaciones y otras complicaciones en las comunidades expuestas.
Una temporada activa en el Pacífico
La actividad ciclónica en el océano Pacífico ha superado los niveles promedio durante la temporada, de acuerdo con el reporte, en un contexto marcado por los efectos de un episodio intenso del fenómeno climático El Niño.
Este fenómeno puede influir en las condiciones atmosféricas y oceánicas que favorecen el desarrollo de ciclones tropicales, aunque la evolución de cada sistema depende de múltiples factores meteorológicos.
Ante estos escenarios, los organismos especializados mantienen el monitoreo de la trayectoria, la velocidad de los vientos y las precipitaciones previstas para determinar los riesgos y orientar las medidas preventivas.
La evolución de Simón y Rachel mantiene bajo vigilancia a sectores de México y el sur de Estados Unidos, mientras se esperan nuevas actualizaciones meteorológicas sobre la intensidad de ambos sistemas y sus posibles efectos en las zonas amenazadas.