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Nota informativa – estilo Portada Nacional
El presidente de la Cámara de Diputados y dirigente histórico del sector Cristo Rey, Alfredo Pacheco, arremetió con firmeza contra lo que calificó como la proliferación de “arribistas y oportunistas” dentro del Gobierno, advirtiendo que su presencia está afectando directamente a la base del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y podría generar un daño político significativo a la organización oficialista.
Durante un turno entre votaciones en la Cámara Baja, Pacheco denunció que figuras ajenas al partido han sido favorecidas con posiciones clave en el tren gubernamental, mientras dirigentes y técnicos del PRM, con años de militancia y preparación, son desplazados o cancelados. A su juicio, estos “arribistas” solo se acercan al poder cuando todo marcha bien, pero se apartan cuando el partido enfrenta dificultades, a diferencia de la base que “da la cara y recibe los golpes”.
Aunque se definió como un defensor del Gobierno del presidente Luis Abinader y de los cambios que impulsa su gestión, el legislador sostuvo que los ajustes no pueden realizarse a costa de maltratar a quienes han sostenido al partido desde abajo. “Hay compañeritos con capacidad, experiencia y compromiso que están siendo sacrificados por decisiones injustas”, expresó.
Pacheco citó como ejemplo la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), donde denunció desvinculaciones masivas tras el reciente nombramiento de su nuevo director, Pedro Porfirio Urrutia Sangiovanni, mediante el decreto 2-26, en sustitución de Luis Valdez Veras. Según dijo, estas cancelaciones responden a decisiones de “oportunistas que se hacen pasar por imprescindibles”.
El dirigente oficialista lanzó una advertencia directa: “Por vestir a un santo, pueden desvestir a otro”, recordando que cuando el PRM estaba fuera del poder fueron precisamente esos militantes de base —hoy afectados— quienes mantuvieron vivo al partido con trabajo y lealtad.
Visiblemente molesto, Pacheco afirmó que no se quedará callado ante lo que considera una injusticia, incluso si sus declaraciones generan incomodidad dentro del Gobierno o del partido. “Si me cuesta el puesto, que me cueste. No puedo guardar silencio cuando veo maltrato a la base”, sentenció.
Finalmente, aseguró que seguirá actuando como un “soldado disciplinado”, pero pidió al presidente Abinader escuchar a quienes no se atreven a hablar “por miedo a que les quiten el empleíto”, dejando claro que la estabilidad política del PRM también depende del respeto y la consideración hacia su militancia histórica.