Dos extrabajadoras acusan a Julio Iglesias de presunto acoso y agresión sexual, según investigación periodística
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Madrid / Miami.– Dos mujeres que trabajaron para el cantante español Julio Iglesias han denunciado presuntos casos de acoso y agresión sexual ocurridos en 2021, de acuerdo con una investigación conjunta publicada por eldiario.es, de España, y Univisión Noticias, en Estados Unidos.
Según ambos medios, los testimonios de las presuntas víctimas fueron contrastados con profesionales de la salud que les atendieron posteriormente por secuelas físicas y psicológicas, además de documentación que acreditaría su vínculo laboral directo con el reconocido artista.
Hechos habrían ocurrido en varias residencias del cantante
La investigación señala que los supuestos abusos se habrían producido en propiedades de Julio Iglesias ubicadas en República Dominicana, Bahamas y España. De acuerdo con el reportaje, una de las mujeres trabajaba como empleada doméstica, mientras que la otra se desempeñaba como fisioterapeuta del artista.
Las denunciantes describen un patrón de comportamiento que incluiría agresiones sexuales sin consentimiento, violencia física, humillaciones y vejaciones laborales, tanto hacia ellas como hacia otras trabajadoras del entorno del cantante.
Documentos, audios y registros respaldarían los testimonios
Eldiario.es y Univisión afirman que las extrabajadoras entregaron a los periodistas contratos laborales, fotografías, grabaciones de audio, mensajes de WhatsApp, registros de llamadas, así como solicitudes de permisos migratoriostramitadas por Julio Iglesias ante autoridades de España, Bahamas y República Dominicana.
Estos documentos, según los medios, servirían para corroborar la presencia de las mujeres en las residencias y su relación profesional con el intérprete.
“La casita del terror”, relatan sobre residencia en Punta Cana
Una de las denunciantes se refirió a la residencia del cantante en Punta Cana, República Dominicana, donde Julio Iglesias —de 77 años— pasa parte del año, como “la casita del terror”, describiendo el lugar como un entorno de miedo, control y abusos reiterados.
El reportaje recoge que las presuntas víctimas habrían sido sometidas a exigencias médicas obligatorias, incluyendo revisiones ginecológicas, pruebas de embarazo y exámenes para detectar enfermedades de transmisión sexual, como VIH, prácticas que califican de humillantes y coercitivas.
Investigación periodística, no judicial
Hasta el momento, los hechos descritos forman parte de una investigación periodística y no se ha informado públicamente de procesos judiciales en curso relacionados con estas denuncias. Los medios subrayan que el trabajo se basa en testimonios, documentación y entrevistas verificadas, dentro de los estándares del periodismo de investigación.
El caso ha generado reacciones inmediatas en redes sociales y medios internacionales, reabriendo el debate sobre los abusos de poder en entornos laborales vinculados a figuras públicas de alto perfil.