WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió este domingo contra el espectáculo de medio tiempo protagonizado por Bad Bunny en el Super Bowl LX, al calificarlo como “uno de los peores de la historia” y asegurar que “nadie entendió una palabra” de lo que interpretó el artista puertorriqueño.
A través de su red social Truth Social, Trump expresó su descontento con la presentación:
“¡El espectáculo del medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia!”, escribió el mandatario.
En otro mensaje, añadió críticas directas al idioma y la puesta en escena del cantante:
“Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven en todo Estados Unidos y en el resto del mundo”.
Posteriormente, Trump fue más allá al afirmar que el show de Bad Bunny representó “una bofetada” para Estados Unidos.
Un choque con trasfondo político y cultural
Las declaraciones del presidente se producen en un contexto de tensión previa entre Trump y Bad Bunny, quien ha sido un crítico abierto de la política migratoria de la Administración Trump. El artista ha utilizado repetidamente su plataforma para denunciar las redadas y el trato a las comunidades migrantes en Estados Unidos.
En 2025, Bad Bunny decidió no incluir a Estados Unidos en su gira “Debí Tirar Más Fotos World Tour”, argumentando su rechazo a las redadas migratorias y a las políticas impulsadas por el Gobierno federal.
Más recientemente, durante la entrega de los Premios Grammy, el intérprete boricua lanzó un mensaje que resonó a nivel internacional:
“No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos”,
antes de rematar con un contundente: “fuera ICE”, en referencia al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
Un hito histórico pese a la polémica
Más allá de las críticas presidenciales, Bad Bunny hizo historia en el Super Bowl al convertirse en el primer artista en protagonizar el espectáculo de medio tiempo con un repertorio completamente en español, un hecho sin precedentes en el evento deportivo más visto del planeta.
Su presentación fue celebrada por amplios sectores de la audiencia latina y por figuras del mundo cultural, quienes destacaron el valor simbólico de llevar el idioma español y la identidad latinoamericana al centro del espectáculo global.
La reacción de Trump, lejos de apagar el impacto del show, ha intensificado el debate sobre diversidad cultural, idioma, migración y representación latina en Estados Unidos, colocando nuevamente a Bad Bunny en el epicentro de una discusión que trasciende la música.