ANTE EL BIEN Y EL MAL TÚ DECIDES
POR CÉSAR DALMASÍ
cesardalmasi@hotmail.com
El autor es periodista
Hay una reconocidísima expresión que reza: ”Quien no vive para servir, no sirve para vivir” y yo la transformo y digo QUIEN NO SIRVE, NO SIRVE, porque la verdadera razón del amor se centra en servir a los demás, como muy claro directo y contundente lo señala el segundo mandamiento de la ley de Dios “Amarás a tu prójimo, como a ti mismo.”
Recordemos que somos una extensión de los demás, es como verse a uno mismo en todos los demás; de manera que desde el mismo momento en que tomemos conciencia de que el otro es el mismo yo en una extensión especial, justo ahí empezaremos a tener una nueva y mejor humanidad, porque se aplicaría el principio que dice “ No le hagas al otro lo que a ti no te gustaría que te hagan.”
Y como expresa el reconocido cantautor Argentino Español, Alberto Cortez en su canción titulada “ Los demás de los demás,” que en uno de sus estribillos dice “Nunca estamos conformes del quehacer de los demás, y vivimos a solas sin pensar en los demás, como lobos hambrientos acechando a los demás, convencidos de que son nuestro alimento, los demás;”
Pero, hay algo que sí debemos tener muy presente y es que Dios nos hizo a todos iguales y con la misma dignidad, por eso no hay mejor ni peor, siendo así entonces y apelando al libre albedrío, tú decides de qué lado colocarte, tú tienes la libertad plena de caminar el sendero que quieras, pero recuerdas también que el hacedor de la vida te dio discernimiento, para que supieras lo que es bueno y qué es lo malo.
De manera que es tu responsabilidad recibir las consecuencias de hacer lo bueno o lo malo; porque quieras o no, entiéndalo o no, lo cierto es que fuera de esta dimensión algún día tendremos que dar cuenta de todo nuestro recorrido aquí en la tierra, así que lo mejor es hacer como reza el dicho popular “Hay que hacer el bien, sin mirar a quien.”
Así que tú decides vivir para amar y llenarte de toda la bondad que eso implica, recibiendo aquí en la tierra y fuera de aquí, todo el dulzor, que sólo es posible disfrutar si decidimos amar, pero también puedes vivir y odiar, para que recibas toda la hiel que eso significa, tanto aquí terrenalmente como en la dimensión a la cual nos dirigiremos una vez nuestro cuerpo muera.
En tus manos está, bendecir o maldecir, amar, vivir o morir, ser libre o vivir eternamente prisionero de tus actos rebeldes, egocéntricos y alejado de Dios; tu decides vivir en la luz o en la oscuridad, vivir en la tristeza o en la alegría, obviamente que en mi caso yo prefiero amar, me entregaría sin medidas a servir a los demás, porque únicamente amando podemos dar el paso a la libertad plena, a la vida sin medidas.
De manera que como dice el cantante Venezolano José Luís Rodríguez (El Puma) en su canción “Amar o Morir” “Que sería de todas las calles
si no hubiera nadie prestando calor,
de las aves si no hubiera aire,
que sería una flor sin color
que sería dejar de entregarme,
que sería de mi sin amor,
no, no, no podría vivir ni un instante
no podría calmar mi dolor.”
También creo de manera muy personal que amar es la mejor medicina para el alma, aunque no debo negar que siento gran tristeza cuando observo muchas personas, que se creen los non plus ultra y se comportan petulantes, sólo porque alcanzan una posición social y económica superior a los demás, cuando eso observo siempre pienso que al final de la jornada a todos nos llevarán en un baúl, con la diferencia que el de algunos podría ser más costoso, pero al final el mismo resultado.
Así que en este tránsito finito que nos ha tocado vivir aquí en tierra, procuremos que a nuestro paso los demás puedan sentir la alegría de nuestra presencia y oler nuestro perfume, es necesario que nuestro estela como rastro fulgurante y luminoso , marque las huellas por donde han de transitar nuestros iguales, para cuando nos toque el viaje infinito, aquellos que hemos dejado atrás nos recuerden con amor y se atrevan a emular lo bueno que hayamos hecho, porque ante el bien y el mal, tú decides.