LAS AUTORIDADES DEBEN PONERSE PANTALONES LARGOS.
POR
CÉSAR DALMASÍ
El autor es periodista
Recientemente hablé en un artículo anterior sobre la omisión y decidía de los ayuntamientos y la autoridad central, en cuanto al cumplimiento de su rol como tal, ya que por décadas hemos tenido unas autoridades que al parecer sólo lo han sido de títulos, sí, justamente como lo estoy diciendo y me refiero a los que nos han gobernado en los últimos treinta años y hasta la fecha, porque es importante que se sepa que la situación no es de exclusiva responsabilidad del presente, sino que por igual son responsables quienes nos han gobernado anteriormente.
Pero si en la actualidad las autoridades no se ponen pantalones largos y se impone ante el abuso a la ley, al caos y al desorden que estamos viviendo, entonces el mal habrá ganado la batalla y se habrá debilitado muy marcadamente el sentido de institucionalidad, porque no es secreto para nadie que ya hemos llegado a un punto muy peligroso y así no debemos continuar, y reitero, tan culpable es el presente como los que han estado anteriormente al frente de la cosa pública.
Desde hace décadas hemos tenido unas autoridades que por años han olvidado su verdadero papel, gobiernos vienen y gobiernos van y siempre lo mismo, con una que otra excepción, por tal razón es que tenemos el desorden generalizado en nuestro país, de manera que quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, todo el desorden que ocurre en el país es porque por más de treinta años hemos tenido autoridades especialmente permisivas.
Por ejemplo, el caso de los motoristas ha llegado a ser el monstruo que hoy vemos, porque la autoridad ha hecho caso omiso a las violaciones de la ley que a diario provocan los motorizados en la misma cara de la autoridad; siendo lo peor que no hay régimen de consecuencia para éstos dueños de calles, avenidas, autopistas y callejones, quienes circulando sin ningún reparo y sin tomar en cuenta en lo más mínimo la ley y el orden establecido.
El Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre INTRANT, no regula éste sector de los motorizados, pero el INTRANT sí segrega y discrimina a los envejecientes con el asunto de la licencia y personas mayores de sesenta y cinco años, la Dirección General de Seguridad y Tránsito Terrestre Digesett de su lado, no aplican la ley y su autoridad a los desaprensivos mototaxis, motoconchos, motoristas en servicio de delivery, mensajeros y a los motorizados en sentido general.
Estos señores transitan sin casco protector, no respetan las luces de los semáforos, no respetan a los policías de la Digesett, no respetan a la Policía Nacional, no respetan a nadie y violan los derechos de los demás ciudadanos, circulando por encima de aceras, podría decirse que los motorizados en todo el sentido de la palabra, se han convertido en bandas de delincuentes.
Porque actúan con odio y con resentimiento social, lo dice su propia conducta social; todo aquel que viola la ley es un delincuente; porque de acuerdo al Diccionario de la Lengua Española (RAE), la palabra delincuente se define como : “Alguien que comete un hecho punible, a menudo asociando a conductas antisociales o recurrente,” pienso que esa definición retrata claramente a estos desaprensivos y abusadores motorizados, con la mínima excepción de lugar.
Pero insisto, la responsabilidad cae de manera directa y vergonzosa a toda la autoridad pasada y a la presente, desde el más grande al más pequeño, sí, porque es notable el sentido de permisividad, omisión, dejadez y decidía para a hacer que se cumpla la constitución, las leyes y especialmente la ley de tránsito y todas las demás normas establecidas; o será que la autoridad tiene miedo de aplicar la ley.
Hoy nuestras calles y avenidas no son únicamente caos y desorden, son más que eso, se han convertido en tierra o espacio de nadie, miles de motores que transitan en vía contraria, los cuales circulan por espacios prohibidos como túneles y elevados, estropean, pisotean y vulneran flagrantemente la dignidad de las personas ocupando aceras y contenes, además de que es inocultable que los motorizados son violentos y están apandillados.
Esta malsana conducta crea además de violencia, inseguridad ciudadana y desasosiego en la familia, porque ya las familias viven con el temor de que por un simple problema de tránsito la mayoría de las veces provocado por los mismos motorizados, esto devenga en agresión por parte de los motorizados hacia otros conductores de automóviles y choferes.
Creemos que lo único que debe hacer la autoridad, es desempeñar eficiente y seriamente su rol, ante el desorden poner orden, pero igual ocurre con otros sectores que ofrecen servicios de transporte público, sea de pasajeros o de carga, con los sindicatos, autobuses, microbuses y “guaguitas voladoras” ocurre lo mismo o peor que lo que pasa con los motoristas; ante esta cruda como triste realidad todo indica que la autoridad tiene que ponerse pantalones largos o de lo contrario estamos jodidos.