Misión en Haití se desploma: fuerzas kenianas se retiran sin cumplir objetivos
La misión internacional de seguridad en Haití llegó a su fin con más dudas que logros. El último contingente de policías de Kenia abandonó el país, marcando el cierre de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MMAS), una operación que no logró contener el avance de las bandas armadas.
El retiro fue formalizado tras una ceremonia celebrada en Puerto Príncipe, con la participación de autoridades locales. La salida de los agentes pone punto final a una intervención que, desde sus inicios, enfrentó serias limitaciones operativas.
La misión operó con menos de la mitad del personal previsto —alrededor de 1,000 efectivos de los 2,500 proyectados— además de deficiencias en equipamiento y financiamiento. Estas condiciones impidieron que se alcanzaran los objetivos de seguridad en un país golpeado por la violencia de pandillas.
Ahora, el relevo estará a cargo de la Fuerza de Represión de Pandillas (FRG), respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU, que contará con un mandato más amplio y un despliegue de hasta 5,500 efectivos entre policías y militares.
Desde la nueva estructura, se reconoció el esfuerzo de los agentes kenianos, destacando que respondieron al llamado en uno de los momentos más críticos para Haití. Sin embargo, la realidad sobre el terreno deja claro que el desafío sigue intacto.
La salida de la MMAS no solo refleja las dificultades de la cooperación internacional en contextos de crisis, sino también la urgencia de una estrategia más sólida para enfrentar la inseguridad en territorio haitiano.