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El campeón defensor volvió a imponer respeto. El Oklahoma City Thunder derrotó 123-108 a San Antonio Spurs en el Juego 3 de la Final de la Conferencia Oeste y recuperó el control de la serie con una actuación demoledora en territorio texano.
El conjunto dirigido por Mark Daigneault mostró por qué sigue siendo considerado el equipo más completo de la NBA, respondiendo con carácter luego del tropiezo inicial y tomando ventaja 2-1 en una serie que cada vez luce más intensa y física.
A pesar de un arranque explosivo de San Antonio, que abrió el partido con una corrida de 15-0 y puso a vibrar el Frost Bank Center, Oklahoma City reaccionó rápidamente y convirtió el encuentro en una exhibición de profundidad, disciplina táctica y contundencia ofensiva.
La gran figura volvió a ser Shai Gilgeous-Alexander, quien comandó el triunfo con 26 puntos y 12 asistencias, manejando el ritmo ofensivo del Thunder con total autoridad. Sin embargo, el verdadero golpe de los visitantes llegó desde la banca.
Los suplentes de Oklahoma City hicieron historia al aportar 76 puntos, la mayor cantidad registrada por una segunda unidad en unas Finales de Conferencia desde que la NBA comenzó a documentar oficialmente titulares y reservas en 1971.
Jared McCain aportó 24 puntos con gran agresividad ofensiva, mientras Alex Caruso volvió a convertirse en pieza clave gracias a su intensidad defensiva, robos de balón y capacidad para acelerar el juego en transición.
También brilló Cason Wallace con una defensa sofocante y Jaylin Williams castigó desde la línea de tres puntos con cinco triples en seis intentos.
La defensa del Thunder volvió a neutralizar gran parte del impacto de Victor Wembanyama, alejándolo constantemente de la pintura y obligando a San Antonio a depender de lanzamientos incómodos. Aunque el fenómeno francés mostró destellos de calidad, Oklahoma City limitó considerablemente su influencia cerca del aro.
El partido también estuvo marcado por la enorme tensión física. El tercer cuarto fue escenario de múltiples faltas, revisiones arbitrales y contactos fuertes que elevaron el tono competitivo de una serie que empieza a tomar tintes de batalla.
Los Spurs intentaron reaccionar en distintos momentos, pero nunca encontraron la fórmula para frenar la velocidad ofensiva ni la intensidad defensiva de OKC, que terminó dominando ambos costados de la cancha.
Con este triunfo, Oklahoma City no solo recupera la ventaja de cancha, sino que también envía un poderoso mensaje al resto de la liga: el campeón sigue mostrando pocas grietas y mantiene intacta su ambición de repetir el título.