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Santo Domingo.– El mundo del béisbol está de luto por la muerte de Tommy John, histórico lanzador de las Grandes Ligas cuyo nombre quedó para siempre ligado a una de las operaciones más importantes de la medicina deportiva.
Los New York Yankees confirmaron que John falleció a los 83 años en su residencia de Bradenton, Florida. La organización no informó la causa de su muerte.
John disputó 26 temporadas en las Grandes Ligas, desde su debut en 1963 hasta su retiro. Durante su extensa carrera vistió los uniformes de los Cleveland Indians, Chicago White Sox, Los Angeles Dodgers, New York Yankees, California Angels y Oakland Athletics.
Terminó con 288 victorias, 231 derrotas y una efectividad de 3.34, además de 760 apariciones y cuatro selecciones al Juego de Estrellas.
La cirugía que cambió su vida y el béisbol
En 1974, mientras lanzaba para los Dodgers, John sufrió una grave lesión en el ligamento colateral cubital del codo izquierdo.
El reconocido cirujano Frank Jobe le practicó una reconstrucción del ligamento utilizando un tendón de otra parte de su cuerpo. Para entonces, la intervención era considerada experimental.
Pero John regresó al montículo y sorprendió al mundo del deporte.
Después de la operación ganó 164 partidos más y continuó lanzando durante otras 14 temporadas.
El procedimiento comenzó a ser conocido como la “cirugía Tommy John”, nombre que permanece hasta hoy en el béisbol profesional.
Un legado que trascendió las Grandes Ligas
La intervención se convirtió con los años en un procedimiento fundamental para tratar lesiones del codo, especialmente entre lanzadores.
Grandes figuras del béisbol como Shohei Ohtani, Justin Verlander, Chris Sale y Jacob deGrom, entre muchos otros, han pasado por esta cirugía.
En 2013, Tommy John y Frank Jobe recibieron un reconocimiento especial del Salón de la Fama del Béisbol por el impacto que tuvo el procedimiento en el deporte.
Aunque John nunca ganó una Serie Mundial —participó en tres—, su legado trascendió ampliamente sus estadísticas.
Su historia demostró que una lesión que en aquella época parecía capaz de poner fin a una carrera podía convertirse en el comienzo de una segunda etapa para un atleta.
Tommy John se marcha, pero su nombre permanecerá en cada generación de lanzadores que logre regresar al montículo después de una lesión de codo.