La Mesa del Staff (Noticias Normales)

ANÁLISIS POLÍTICO | 2028: el candidato que todavía no existe y ya encabeza las encuestas

ANÁLISIS POLÍTICO | 2028: el candidato que todavía no existe y ya encabeza las encuestas
Getting your Trinity Audio player ready...

Por Richard Cabrera | Portada Nacional

Santo Domingo.– A poco menos de dos años de las elecciones presidenciales de 2028, la política dominicana comienza a mostrar una señal que no debería pasar desapercibida: los principales partidos todavía no han escogido oficialmente a sus candidatos, pero ya existe un “aspirante” que aparece con fuerza en las mediciones de opinión pública sin haber anunciado una candidatura.

Su nombre, en términos electorales, es “ninguno”.

No tiene comité político, no realiza mítines, no coloca vallas, no paga publicidad en radio o televisión, no mantiene una campaña permanente en redes sociales y tampoco aparece recorriendo el país buscando votos.

Sin embargo, cuando las encuestadoras preguntan a los ciudadanos quién prefieren para ocupar la Presidencia de la República en 2028, una parte cada vez mayor responde que ninguno de los nombres propuestos.

Y ese fenómeno merece una lectura política.

El candidato que nadie postuló

En los ejercicios de opinión comienzan a aparecer nombres conocidos de la política dominicana: expresidentes, funcionarios y dirigentes que podrían aspirar a la candidatura presidencial de sus respectivas organizaciones.

Pero frente a esos nombres aparece una respuesta que, lejos de desaparecer, crece:

“Ninguno”.

La importancia de esta respuesta no está simplemente en el porcentaje que pueda alcanzar en una encuesta determinada, sino en lo que representa.

Es una expresión de desconexión entre una parte del electorado y la oferta política que se le está presentando.

El ciudadano no necesariamente está diciendo que no votará. Tampoco está afirmando que rechazará las elecciones.

Está diciendo algo diferente:

“Entre los nombres que ustedes me están presentando, ninguno me convence.”

Y cuando esa respuesta se repite encuesta tras encuesta, comienza a convertirse en un dato político que los partidos deberían estudiar.

Más de 60 %: una señal que no puede ignorarse

Desde el seguimiento que realiza el staff de Portada Nacional, hemos observado cómo esta respuesta ha ido ganando espacio en los distintos escenarios de medición.

En los ejercicios que estamos analizando, “ninguno” supera el 60 %, una cifra que, de confirmarse de manera consistente en diferentes estudios metodológicamente sólidos, sería extraordinariamente significativa.

Porque hablamos de una especie de candidatura sin candidato.

No necesita discursos.

No necesita estructura.

No necesita financiamiento.

No necesita publicidad.

No necesita recorrer barrios.

No necesita una organización política.

Y, paradójicamente, podría estar enviando el mensaje más fuerte de toda la contienda que comienza a dibujarse para 2028.

La pregunta no es quién ganará, sino quién está convenciendo

Aquí aparece uno de los principales desafíos para los partidos.

Durante mucho tiempo, la política dominicana ha funcionado alrededor de una lógica relativamente conocida: identificar a los principales dirigentes, medirlos, posicionarlos y determinar cuál de ellos tiene mayores posibilidades de ganar.

Pero el escenario actual puede estar planteando una pregunta anterior:

¿Está el electorado realmente convencido de alguno de ellos?

Porque una cosa es conocer a un político y otra muy diferente es querer convertirlo en presidente.

Un ciudadano puede conocer a Leonel Fernández, David Collado, Carolina Mejía, a otros dirigentes y posibles aspirantes, y aun así responder:

“Ninguno”.

Eso no significa automáticamente que esos dirigentes estén derrotados.

Pero sí significa que todavía existe un enorme espacio entre el reconocimiento público y la decisión electoral.

Aspirantes, no candidatos

Otro elemento fundamental es que todavía debemos ser cuidadosos con el lenguaje.

En este momento hablamos de aspirantes o potenciales candidatos, no necesariamente de candidatos oficiales.

Los partidos todavía tienen que recorrer sus propios procesos internos, definir reglas, construir acuerdos y seleccionar las figuras que finalmente competirán por la Presidencia.

Por eso, una fotografía de las preferencias actuales no puede interpretarse como una proyección definitiva de los resultados de 2028.

Falta mucho.

Pero precisamente por eso el fenómeno resulta interesante.

Si faltando tanto tiempo la respuesta “ninguno” tiene una presencia tan elevada, ¿qué ocurriría si los partidos no consiguen renovar su oferta política o conectar con las preocupaciones reales de la población?

El voto de rechazo también construye escenarios

La política electoral no se mueve únicamente por simpatías.

También se mueve por rechazos, decepciones, expectativas y deseos de cambio.

Un elector puede no tener todavía un candidato preferido, pero sí tener muy claro lo que no quiere.

Ese votante puede terminar decidiendo en los últimos meses de la campaña.

También puede cambiar de opinión cuando aparezcan candidatos oficiales, programas de gobierno, debates y propuestas concretas.

Por eso, “ninguno” no necesariamente será una opción electoral en la boleta.

Pero sí puede ser una advertencia electoral para quienes aspiran a estar en ella.

El mensaje para los partidos

El dato debería obligar a los partidos a mirar más allá de sus estructuras internas.

Porque una organización política puede tener miles de militantes, dirigentes nacionales, locales y una maquinaria electoral importante, pero las elecciones presidenciales se ganan cuando se consigue conectar esa estructura con un electorado mucho más amplio.

Y ahí está el desafío.

La gente puede estar cansándose de que le pregunten cuál de los políticos conocidos prefiere cuando todavía ninguno ha conseguido convencerla.

El problema, entonces, no sería solamente quién está arriba.

El problema sería por qué ninguno está logrando ocupar ese espacio.

¿Podría aparecer un candidato inesperado?

La respuesta es sí.

La historia electoral demuestra que los escenarios políticos pueden cambiar rápidamente cuando aparece una figura capaz de interpretar el estado de ánimo de la sociedad.

Un candidato que hoy no aparece entre los primeros lugares podría crecer si logra construir una narrativa diferente.

Y también puede ocurrir lo contrario: quienes hoy aparecen encabezando las preferencias pueden perder terreno cuando comience formalmente la carrera electoral.

Por eso, 2026 no es 2028.

Pero lo que ocurre en 2026 sí puede ayudar a explicar cómo llegará el electorado a 2028.

La verdadera competencia puede estar comenzando fuera de las encuestas

El dato más interesante de este análisis no es quién ocupa el primer lugar entre los aspirantes.

Es que una respuesta que aparentemente representa ausencia de decisión se está convirtiendo en protagonista de las mediciones.

Ese es el fenómeno que los partidos deberían analizar.

Porque si una mayoría responde “ninguno”, la pregunta deja de ser simplemente:

¿Quién será el próximo presidente?

Y comienza a ser:

¿Qué tendrá que hacer un candidato para convencer a un electorado que todavía no se siente representado por ninguno de los nombres disponibles?

Desde Portada Nacional entendemos que todavía es prematuro afirmar quién será el próximo presidente de la República.

Pero sí parece razonable advertir algo:

si las tendencias que estamos observando se mantienen y los partidos no consiguen modificar sustancialmente la percepción ciudadana, ninguno de los aspirantes actualmente mencionados tendría, hoy, una ruta clara hacia el Palacio Nacional.

El verdadero ganador de este momento político no tiene rostro, partido ni boleta.

Tiene una sola palabra:

NINGUNO.

Portada Nacional no compite, nosotros informamos.

Tamaño de texto: