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El Ozama desaparece bajo toneladas de lilas tras las lluvias

El Ozama desaparece bajo toneladas de lilas tras las lluvias
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SANTO DOMINGO.– Lo que desde lejos puede parecer una enorme alfombra verde sobre el río Ozama es, en realidad, una acumulación de cientos de toneladas de lilas de agua que han vuelto a concentrarse en los ríos Ozama e Isabela tras las intensas lluvias registradas en los últimos días.

La imagen impacta: grandes extensiones del cauce prácticamente desaparecen bajo la vegetación, mientras brigadas y embarcaciones trabajan para despejar el paso y evitar que la masa vegetal continúe ejerciendo presión sobre el puente flotante.

Pero detrás del espectáculo visual existe un problema ambiental que va mucho más allá de una simple invasión de plantas.

La lluvia no las crea

Uno de los principales mitos alrededor de este fenómeno es que las lluvias producen las lilas. No es así.

La planta, conocida científicamente como Eichhornia crassipes, permanece en distintos puntos de la cuenca y puede reproducirse rápidamente en aguas con abundantes nutrientes.

Cuando llegan períodos de fuertes precipitaciones, el aumento del caudal y la velocidad de la corriente arrastran grandes cantidades de vegetación acumulada río arriba.

Es entonces cuando las masas de lilas comienzan a desplazarse hacia zonas más bajas, hasta concentrarse en puntos donde encuentran obstáculos para continuar su recorrido.

El puente se convierte en un embudo

El puente flotante constituye uno de los principales puntos de acumulación.

La estructura interrumpe el desplazamiento de la vegetación y provoca que las plantas terminen agrupándose en enormes bloques, creando una especie de barrera vegetal sobre el agua.

La concentración no solo cambia el paisaje. También puede dificultar la navegación, afectar el flujo del río y complicar las operaciones de las autoridades encargadas de mantener despejado el cauce.

Por esa razón, durante las labores de limpieza se ha recurrido al cierre temporal del puente para facilitar el desplazamiento de las lilas y permitir que las embarcaciones y equipos puedan trabajar con mayor eficiencia.

Una planta que también revela el problema del agua

La lila de agua tiene una particularidad que puede resultar contradictoria.

La especie puede absorber nutrientes y determinados contaminantes presentes en el agua, una característica utilizada en procesos de fitorremediación. Sin embargo, cuando su crecimiento se sale de control, puede convertirse en una amenaza para el ecosistema.

Una capa excesivamente densa de vegetación limita la entrada de luz al agua y puede contribuir a disminuir el oxígeno disponible, afectando a peces y otros organismos acuáticos.

En otras palabras, la misma planta que puede absorber parte de los nutrientes presentes en aguas contaminadas también puede convertirse en un problema cuando encuentra las condiciones ideales para multiplicarse.

El operativo contra la marea verde

Mientras la vegetación continúa llegando, brigadas de la Dirección General de Dragas, Presas y Balizamiento de la Armada Dominicana mantienen las labores para retirar las plantas y facilitar su desplazamiento hacia el mar Caribe.

Embarcaciones, personal y maquinaria participan en el operativo, aunque la magnitud de la acumulación convierte la limpieza en una carrera contra la corriente.

La experiencia demuestra que retirar las plantas una vez que llegan al puente resuelve solamente una parte del problema.

La solución está río arriba

El verdadero desafío está en evitar que las condiciones que favorecen su proliferación continúen existiendo.

La acumulación de nutrientes provenientes de aguas residuales y otros contaminantes crea un ambiente favorable para el crecimiento acelerado de la planta.

Por eso, una solución permanente requiere mejorar el saneamiento de la cuenca, controlar los vertidos y actuar antes de que las lluvias arrastren toneladas de vegetación hacia la parte baja de los ríos.

Mientras tanto, el Ozama vuelve a mostrar una imagen que parece una obra de arte desde lejos, pero que de cerca cuenta una historia completamente diferente: un río cubierto de verde que también revela las cuentas pendientes con el saneamiento y el medioambiente de Santo Domingo.

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