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RD y EE.UU. unen esfuerzos por minerales críticos y tierras raras

RD y EE.UU. unen esfuerzos por minerales críticos y tierras raras
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Santo Domingo.– República Dominicana acaba de entrar en una conversación económica que hasta hace pocos años parecía reservada a las grandes potencias: la carrera internacional por garantizar el acceso a minerales críticos y tierras raras, recursos considerados estratégicos para fabricar buena parte de las tecnologías que marcarán la economía del futuro.

El acuerdo de cooperación firmado entre República Dominicana y Estados Unidos no significa que el país haya comenzado a explotar tierras raras ni que exista una nueva mina operando. Su importancia está en que ambos gobiernos establecieron un marco para identificar proyectos de interés, facilitar financiamiento y fortalecer las cadenas de suministro relacionadas con estos minerales.

¿Por qué Estados Unidos está interesado?

Las tierras raras agrupan elementos químicos utilizados en diferentes industrias de alta tecnología. Algunos son fundamentales para fabricar imanes de alto rendimiento, motores eléctricos, equipos electrónicos, sistemas de energía renovable y aplicaciones vinculadas a la industria tecnológica y de defensa.

El problema no es solamente encontrar estos elementos en el subsuelo. También resulta estratégico contar con la capacidad para extraerlos, separarlos, procesarlos y convertirlos en materiales que puedan ser utilizados por la industria.

Por eso, la discusión internacional ha dejado de concentrarse únicamente en quién posee los recursos y se ha trasladado también a quién controla las etapas de procesamiento.

¿Qué gana República Dominicana?

Para República Dominicana, la oportunidad puede estar en pasar de ser únicamente un territorio con potencial minero a convertirse en un eslabón de una cadena internacional de minerales estratégicos.

El marco firmado por ambos países contempla precisamente la identificación de proyectos y la búsqueda de mecanismos de financiamiento. Esto podría abrir la puerta a nuevas inversiones si las investigaciones confirman que existen recursos económicamente viables y si los proyectos cumplen con las regulaciones ambientales y mineras dominicanas.

Pero hay una diferencia importante entre potencial geológico y riqueza comprobada. La existencia de indicios o depósitos de minerales no significa automáticamente que puedan explotarse de manera rentable.

El punto que República Dominicana debe vigilar

La llegada de capital extranjero puede representar empleos, tecnología, infraestructura e ingresos para el Estado, pero el verdadero desafío será determinar cómo se negociarán las condiciones de cualquier proyecto futuro.

Para el país no bastaría con extraer el mineral y enviarlo al exterior. Una estrategia de mayor valor agregado buscaría desarrollar capacidades de procesamiento, servicios especializados, formación de profesionales y participación de empresas dominicanas en la cadena productiva.

La pregunta que comienza a surgir es, por tanto, más amplia que “¿cuánto mineral tiene República Dominicana?”.

La discusión será también “¿cuánto valor puede generar el país a partir de esos recursos?”.

Un acuerdo que todavía no es una explotación minera

El propio instrumento firmado establece que se trata de un plan de acción político y programático y que no crea obligaciones jurídicamente vinculantes entre los dos países.

Esto significa que el acuerdo representa un punto de partida para la cooperación, no la aprobación automática de proyectos mineros.

A partir de ahora, el interés estará en conocer qué investigaciones se realizarán, qué recursos serán identificados, cuáles proyectos podrían recibir financiamiento y bajo qué condiciones se desarrollarían.

La nueva carrera por los minerales estratégicos

La transición energética, los vehículos eléctricos, la electrónica avanzada y otras industrias tecnológicas han convertido determinados minerales en activos de importancia geopolítica.

En ese escenario, República Dominicana podría tener una oportunidad para diversificar su economía minera y atraer inversiones estadounidenses, pero también enfrenta el reto de establecer reglas claras que permitan aprovechar los recursos sin comprometer el medioambiente ni reducir el beneficio nacional a la simple extracción de materia prima.

El acuerdo con Estados Unidos coloca el tema sobre la mesa. Ahora comienza la parte más importante: determinar qué tiene realmente República Dominicana bajo su suelo y cuánto valor puede convertir en desarrollo para el país.

Richard Cabrera | Portada Nacional

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