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Brasil celebra este domingo unas elecciones presidenciales de alto impacto político, con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro como principales contendientes por la jefatura del Estado.
Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato no consecutivo y aspira a convertirse en el presidente de mayor edad elegido en la historia de Brasil. Su principal rival, Flávio Bolsonaro, de 45 años, es hijo del expresidente Jair Bolsonaro y se presenta como una opción de cambio frente al actual Gobierno.
Si ninguno de los candidatos obtiene la mayoría necesaria, los dos más votados se enfrentarían en una segunda vuelta prevista para el 25 de octubre. Otros cuatro candidatos participan en la contienda, aunque las encuestas citadas por la agencia AP proyectan que, en conjunto, tendrían menos del 10 % de los votos.
Lula votó después de las 9:00 de la mañana en São Bernardo do Campo, en el estado de São Paulo, y afirmó que, si obtiene un nuevo mandato, tendrá que “hacer el doble de lo que hemos hecho”. También defendió su posición contra una mayor flexibilización del acceso a las armas.
Flávio Bolsonaro acudió temprano a votar en Río de Janeiro y aseguró estar preparado para asumir la Presidencia. “Brasil necesita un cambio, Brasil no puede soportar tanto sufrimiento”, declaró ante los periodistas.
La jornada electoral también está marcada por la participación de millones de brasileños que viven en el extranjero. En Lisboa, Portugal, votantes brasileños acudieron a los centros habilitados, algunos portando símbolos de apoyo a Lula y otros elementos representativos de la identidad nacional.
La religión también se convirtió en un asunto de campaña luego de que declaraciones de Flávio Bolsonaro generaran controversia en torno a Nuestra Señora de Aparecida, patrona de Brasil. El senador, de orientación evangélica, negó las acusaciones de que pretenda modificar su condición de patrona.
Cerca de 159 millones de brasileños están convocados a votar en más de 94,000 centros electorales dentro y fuera del país. Además de elegir al presidente, los ciudadanos escogerán gobernadores, diputados estatales y federales y parte del Senado.
Brasil utiliza urnas electrónicas desde la década de 1990. Los resultados suelen conocerse pocas horas después del cierre de las mesas, mientras que las autoridades electorales han defendido históricamente la seguridad del sistema frente a cuestionamientos políticos.