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Santo Domingo, RD.— Los ataques contra el aeropuerto internacional de Riad y las instalaciones petroleras de Arabia Saudita elevan la tensión en Medio Oriente y colocan al presidente estadounidense Donald Trump ante una decisión de alto riesgo: involucrar a Washington en una nueva ofensiva contra los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán. La escalada amenaza con extender el conflicto regional y afectar el transporte de petróleo y mercancías por rutas marítimas estratégicas.
El sábado 10 de octubre, un ataque contra el aeropuerto Rey Jalid de Riad dejó al menos 12 muertos y más de 300 heridos, según las autoridades saudíes. Un día después, otro proyectil impactó una terminal de pasajeros y causó una nueva víctima mortal y 11 heridos, de acuerdo con reportes oficiales citados por agencias internacionales.
Trump afirmó que estaba evaluando la posibilidad de sumarse a las operaciones militares saudíes contra los hutíes. Sin embargo, una intervención estadounidense podría ampliar el enfrentamiento y generar nuevas represalias contra instalaciones militares, aeropuertos y rutas comerciales de la región.
1. ¿Quiénes son los hutíes y qué buscan?
Los hutíes, también conocidos como Ansar Allah, son un movimiento político y armado originario del norte de Yemen, vinculado al islam chiita zaidí. El grupo tomó Saná, la capital yemení, en 2014 y desde entonces mantiene el control de amplias zonas del país, donde enfrenta al Gobierno reconocido internacionalmente.
Irán respalda a los hutíes, aunque el alcance de ese apoyo y el grado de coordinación entre ambos varían según las operaciones. El movimiento ha desarrollado capacidades de ataque con misiles y drones, y se ha convertido en un actor central de los conflictos que involucran a Yemen, Arabia Saudita e Israel.
Los hutíes justifican sus operaciones contra objetivos saudíes como respuesta a las acciones militares del reino y sus aliados. Sus ataques contra instalaciones civiles y aeropuertos, sin embargo, han elevado el riesgo para la población y el transporte comercial.
2. ¿Por qué atacan a Arabia Saudita?
Arabia Saudita intervino militarmente en Yemen en 2015 al frente de una coalición que buscaba respaldar al Gobierno reconocido internacionalmente y frenar el avance hutí. La guerra se prolongó durante años y provocó una de las crisis humanitarias más graves del mundo, con millones de personas necesitadas de asistencia.
Aunque en 2022 se estableció una tregua que redujo considerablemente los enfrentamientos, las tensiones no desaparecieron. La reanudación de ataques y operaciones militares ha debilitado la relativa calma y aumentado el riesgo de que ambos bandos vuelvan a una confrontación de mayor escala.
Los recientes ataques contra Riad han golpeado infraestructuras estratégicas y han presionado al Gobierno saudí para responder. Al mismo tiempo, Riad debe evaluar el costo de ampliar la guerra frente a la posibilidad de reabrir canales diplomáticos.
3. Petróleo y comercio mundial, en riesgo
La importancia de este conflicto va más allá de las fronteras de Yemen y Arabia Saudita. La costa yemení se encuentra junto al estrecho de Bab el-Mandeb, una vía marítima que conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y el canal de Suez, por donde circulan mercancías y suministros energéticos entre Asia, Europa y otros mercados.
Una intensificación de los ataques hutíes contra barcos o instalaciones energéticas podría obligar a las compañías navieras a cambiar sus rutas, aumentar los tiempos de transporte y elevar los costos de seguros y fletes.
El impacto también podría reflejarse en los precios internacionales del petróleo y, posteriormente, en los combustibles y productos transportados por esas rutas. No obstante, la magnitud de cualquier aumento dependerá de la duración de las interrupciones, la respuesta de los países productores y la evolución del conflicto.
La amenaza adquiere mayor relevancia porque los hutíes también han atacado instalaciones energéticas saudíes. Cualquier daño sostenido a la producción, el almacenamiento o la exportación de crudo podría añadir presión a un mercado energético ya afectado por la inestabilidad regional.
4. ¿Por qué Trump considera intervenir?
Estados Unidos mantiene una estrecha relación militar con Arabia Saudita y considera la seguridad de las rutas marítimas una prioridad estratégica. Los ataques contra el aeropuerto de Riad y otras infraestructuras han incrementado la presión para que Washington respalde a su aliado.
Trump ha dicho que evalúa la posibilidad de participar en las operaciones contra los hutíes, pero esa declaración no equivale a una decisión definitiva de entrar en una nueva campaña militar.
Una intervención estadounidense podría reforzar las defensas saudíes o intensificar los ataques contra posiciones hutíes. Sin embargo, también podría provocar represalias contra intereses estadounidenses en Medio Oriente y ampliar el número de actores involucrados en la guerra.
El dilema para Washington consiste en responder a los ataques sin desencadenar una escalada que afecte aún más el comercio, el suministro energético y la seguridad de sus fuerzas en la región.
Una decisión con consecuencias regionales
La crisis plantea una disyuntiva para Arabia Saudita y Estados Unidos: responder militarmente a los ataques o buscar una salida que evite una guerra más extensa. Mientras continúan las amenazas y las operaciones, las rutas aéreas y marítimas permanecen bajo presión y los mercados energéticos siguen atentos a cualquier interrupción.
La posible participación directa de Estados Unidos marcaría un nuevo capítulo en el conflicto yemení, pero sus consecuencias dependerán del alcance de la operación, la reacción de los hutíes y la disposición de los actores regionales a contener la escalada.