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La resolución obtuvo 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. El respaldo cayó frente a 2025, cuando 165 países apoyaron la iniciativa cubana.
NACIONES UNIDAS.– La Asamblea General de las Naciones Unidas volvió a pedir el fin del embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, pero la votación de este miércoles reflejó un cambio significativo en las posiciones internacionales, con una reducción de los países que respaldaron la resolución impulsada por La Habana.
La iniciativa recibió 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, una diferencia considerable respecto al resultado de 2025, cuando obtuvo 165 votos favorables, siete contrarios y 12 abstenciones. El resultado evidencia un aumento del respaldo relativo a la posición de Washington, aunque la mayoría de los países participantes volvió a pronunciarse contra el embargo. Estados Unidos gana terreno diplomático
La votación estuvo precedida por una campaña diplomática de la administración estadounidense para reducir el apoyo internacional a la resolución cubana.
Entre los cambios más destacados figuran las abstenciones de países europeos como Alemania e Italia, que anteriormente habían respaldado la iniciativa. Otros Estados modificaron su posición y votaron en contra del texto.
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, valoró el cambio de postura de varios países y destacó que algunas economías importantes se apartaran del respaldo tradicional a la resolución.
Pese a este avance diplomático para Washington, el resultado final mantuvo una mayoría favorable a la petición de levantar las restricciones contra Cuba.
Cuba denuncia los efectos del embargo
El Gobierno cubano sostiene que las sanciones estadounidenses agravan la crisis económica de la isla y contribuyen a las dificultades para acceder a combustible, alimentos, medicamentos y otros productos esenciales.
Durante el debate, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, defendió la resolución y cuestionó la política de Washington. Por su parte, la representación estadounidense atribuyó buena parte de las dificultades de Cuba a las decisiones de su propio Gobierno.
Las posiciones enfrentadas reflejan una disputa que va más allá de la votación: mientras La Habana reclama el levantamiento de las sanciones, Washington mantiene que su política busca presionar al Gobierno cubano.
La resolución no obliga a Estados Unidos a levantar el embargo
Aunque la Asamblea General volvió a pronunciarse contra las restricciones, sus resoluciones de este tipo no son jurídicamente vinculantes. Por tanto, la votación no obliga directamente a Washington a modificar su política.
El levantamiento del embargo depende de decisiones de las autoridades estadounidenses, incluido el Congreso, por lo que el resultado de Naciones Unidas tiene principalmente un peso político y diplomático.
Una mayoría favorable a Cuba, con menos respaldo que antes
La votación deja dos hechos simultáneos: la resolución cubana continúa contando con el apoyo de una mayoría de los países, pero su respaldo disminuyó de manera importante respecto al año anterior.
Para Estados Unidos, el resultado representa un avance diplomático en su esfuerzo por cuestionar el consenso que durante décadas acompañó las resoluciones contra el embargo. Para Cuba, en cambio, la nueva votación no cambia su reclamo central ni elimina las restricciones económicas vigentes.
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