Edwin Encarnación: una carrera intachable que desmiente rumores y reafirma su legado
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Durante 16 temporadas en las Grandes Ligas, Edwin Encarnación construyó una trayectoria de alto nivel, marcada por el rendimiento deportivo y una conducta profesional intachable, sin verse involucrado en escándalos personales ni disciplinarios. Su nombre siempre estuvo asociado al poder con el bate, la constancia y el respeto dentro y fuera del terreno, cualidades que lo consolidaron como una de las figuras más valoradas del béisbol dominicano.
Ese historial de comportamiento ejemplar es precisamente el que hoy sirve de contexto para que Encarnación se viera obligado a desmentir informaciones falsas difundidas en redes sociales, relacionadas con su vida personal. El extoletero negó de manera categórica versiones sobre una supuesta ruptura con su esposa y rumores que le atribuían hijos fuera de su matrimonio, calificando dichas afirmaciones como infundadas y malintencionadas.
Nacido el 7 de enero de 1983 en La Romana, Encarnación se destacó como uno de los bateadores de poder más consistentes de su generación. Cerró su carrera en las Mayores con 424 cuadrangulares, 1,261 carreras impulsadas y ocho temporadas consecutivas conectando al menos 30 jonrones, cifras que reflejan su impacto sostenido en la ofensiva del béisbol de élite.
Su rendimiento lo llevó a ser seleccionado en tres ocasiones al Juego de Estrellas (2013, 2014 y 2016), además de liderar la Liga Americana en carreras impulsadas en 2016, con 127. En 2019 alcanzó la emblemática marca de los 400 jonrones, consolidándose como uno de los principales artilleros dominicanos de todos los tiempos.
A lo largo de su carrera, Encarnación vistió los uniformes de los Rojos de Cincinnati, Azulejos de Toronto, Indios de Cleveland, Marineros de Seattle, Yankees de Nueva York y Medias Blancas de Chicago, manteniendo siempre una imagen pública alejada de controversias y enfocada exclusivamente en el desempeño deportivo.
En la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM) defendió con orgullo los colores de las Águilas Cibaeñas, equipo con el que conquistó tres campeonatos nacionales y fue elegido Jugador Más Valioso en la temporada 2006-07, reafirmando su compromiso y legado también en el béisbol invernal.