Santo Domingo Este.– La comunidad del sector Katanga, en Los Mina, permanece sumida en el dolor, la indignación y el luto tras el brutal asesinato del adolescente Nauriel Nizael Medina Pérez, de apenas 14 años, quien perdió la vida luego de ser atacado con armas blancas en un hecho que ha estremecido a vecinos, familiares y líderes comunitarios.
Entre llantos, rezos y abrazos solidarios —expresiones profundamente arraigadas en la cultura barrial dominicana— los familiares del menor exigieron que el crimen no quede impune y que las autoridades actúen con todo el peso de la ley.
Un conflicto pasional que terminó en tragedia
De acuerdo con el testimonio de sus parientes, el trágico hecho estaría vinculado a un conflicto sentimental propio de la adolescencia, que lamentablemente escaló hasta un nivel de violencia extrema.
Según explicaron, Nauriel había mantenido una relación con una joven de 15 años, quien anteriormente era pareja de uno de los presuntos agresores.
«Supuestamente, ella dejó al haitiano y quiso volver con mi hermano, pero ya mi hermano no quería nada. Aun así, él lo amenazaba constantemente, lo seguía y cada vez que lo veía lo intimidaba», relató Víctor Manuel Medina, hermano de la víctima.
“Un niño con sueños, no un delincuente”
El padre del menor, Víctor Medina, describió a su hijo como un joven tranquilo, respetuoso y lleno de aspiraciones, reflejo de tantos adolescentes dominicanos que sueñan con un futuro mejor pese a las dificultades del entorno.
«La muerte de ese niño ha dejado a todo el mundo con el corazón roto. Era un niño sano, que quería engancharse a una academia, con sueños como cualquier muchacho de su edad», expresó con profundo dolor.
En la misma línea, la madre del adolescente, Mereces Pérez, defendió la memoria de su hijo y reclamó justicia con firmeza:
«Mi hijo no era un delincuente. Era un niño de su casa a la escuela y de la escuela a su casa. Yo quiero justicia, porque ninguna madre merece pasar por esto».
Detalles del ataque
Familiares explicaron que Nauriel fue atacado cuando salía de la vivienda de un amigo, a menos de un kilómetro de su residencia. Según los relatos, dos individuos participaron en la agresión.
«El de 30 años fue el primero que le dio un machetazo, y luego el otro, el exnovio de la muchacha, fue quien lo remató de una forma cruel», narró el padre de la víctima.
Los señalados como responsables son Jeffrey, de 16 años, y Jason, de 30, ambos de nacionalidad haitiana, quienes serán puestos a disposición del Ministerio Público en las próximas horas, conforme informaron los familiares.
«Yo exijo justicia por la muerte de mi hermano. Esa muerte no puede quedar impune», expresó Nisaury Rosario, hermana del menor.
Dolor colectivo y despedida
Los restos de Nauriel Medina Pérez fueron sepultados la tarde de este viernes en el cementerio de Cristo Rey, en medio de un ambiente cargado de dolor, solidaridad comunitaria y llamados a frenar la violencia que sigue cobrando vidas jóvenes en los barrios del país.
La tragedia reabre el debate sobre la violencia juvenil, la convivencia comunitaria y la necesidad de respuestas firmes del sistema de justicia, en un país donde la familia y la protección de la niñez siguen siendo pilares fundamentales de la identidad cultural.