Primer ministro de Haití asume plenos poderes y promete gobernar con respeto institucional
Puerto Príncipe.– El primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, asumió este sábado de manera formal las funciones plenas del Poder Ejecutivo, tras la conclusión del mandato del Consejo Presidencial de Transición (CPT), y aseguró estar plenamente consciente de la responsabilidad histórica que recae sobre su gestión.
“Soy consciente de las responsabilidades que pesan sobre mis hombros y, desde este momento, pongo manos a la obra”, expresó Fils-Aimé durante su mensaje a la nación, en el que reafirmó su compromiso con el respeto institucional y el interés superior del pueblo haitiano.
El jefe de Gobierno subrayó que las atribuciones del Ejecutivo serán ejercidas con apego estricto al marco constitucional y a la estabilidad del Estado, en un contexto marcado por profundos desafíos políticos, sociales y de seguridad.
“Las prerrogativas reconocidas al Ejecutivo se ejercerán escrupulosamente, respetando las instituciones y el interés superior de la nación. Pongamos a Haití en primer lugar. ¡Viva Haití!”, proclamó.
Reconocimiento al liderazgo transitorio
Durante su intervención, Fils-Aimé también dedicó palabras de reconocimiento al presidente saliente del CPT, Laurent Saint-Cyr, a quien valoró por su rol en garantizar la continuidad del Estado y preservar la estabilidad institucional durante el período de transición.
“Aprovecho para elogiar el compromiso del presidente del CPT, Laurent Saint-Cyr, con los principios de continuidad del Estado y estabilidad institucional. Señor presidente, usted es un hombre de Estado. Toda la nación lo reconoce”, afirmó.
Un nuevo capítulo para Haití
La asunción plena del primer ministro marca un nuevo capítulo en el proceso de transición política haitiana, en momentos en que la comunidad internacional y la población observan con expectativa las decisiones que adopte el Ejecutivo para encaminar al país hacia la gobernabilidad, la seguridad y la recuperación institucional.
El liderazgo de Fils-Aimé se perfila como clave para restaurar la confianza ciudadana y avanzar en la reconstrucción del tejido político y social de Haití, una nación históricamente ligada al Caribe y a América Latina por lazos culturales, históricos y humanos.