Florida, EE. UU. – La repentina muerte de cuatro miembros de una familia hispana dentro de su vivienda ha conmocionado a comunidades en Estados Unidos, Honduras y República Dominicana, mientras las autoridades investigan una posible intoxicación accidental por monóxido de carbono como causa del trágico suceso.
La Oficina del Sheriff del condado de Marion confirmó que los cuerpos fueron hallados la noche del viernes 6 de febrero, alrededor de las 10:25 p. m., luego de que allegados solicitaran una revisión de bienestar al no lograr comunicarse con la familia. En la escena no se encontraron signos de violencia ni evidencia de actividad criminal.
Las víctimas fueron identificadas como Yohan Sánchez, de 33 años, originario de República Dominicana; Rebeca Santos, de 37 años, hondureña nacida en Tegucigalpa y criada en San Pedro Sula; el adolescente Michael Meléndez, de 15 años; y el pequeño Samuel Sánchez, de dos años, nacido en Estados Unidos.
La principal hipótesis, aún pendiente de confirmación forense, apunta a una exposición inadvertida al monóxido de carbono, un gas tóxico, incoloro e inodoro que puede ser letal en espacios cerrados o mal ventilados. Las autoridades investigan el posible origen de la fuga doméstica.
El drama comenzó cuando miembros de la congregación cristiana a la que pertenecía la familia notaron su ausencia en un servicio religioso. La preocupación aumentó al constatar que el hijo mayor tampoco asistió a sus actividades juveniles habituales. Tras múltiples intentos fallidos de contacto, vecinos se acercaron a la vivienda y, al observar los vehículos estacionados, alertaron a las autoridades.
Familiares relataron que la última comunicación con Rebeca ocurrió el miércoles al mediodía, día en que se presume ocurrió la tragedia. En esa conversación coordinaban detalles para el cumpleaños número tres de Samuel, previsto para el 26 del mes en curso.
La familia se había mudado recientemente a Florida desde Boston en busca de nuevas oportunidades y un clima más favorable. Personas cercanas los describen como activos en su iglesia, solidarios y comprometidos con su comunidad.
Tras confirmarse el fallecimiento, allegados organizaron campañas de recaudación de fondos para cubrir los gastos funerarios. Los cuatro serán sepultados en Boston, ciudad donde mantienen la mayor parte de su red familiar y comunitaria.
Las autoridades reiteraron la importancia de contar con detectores certificados de monóxido de carbono en los hogares, dispositivos obligatorios en muchos estados para prevenir tragedias similares. Recordaron además que este gas puede generarse por el uso inadecuado de calentadores, cocinas, generadores eléctricos u otros equipos que funcionen con combustible en espacios cerrados.
Mientras se esperan los resultados finales del informe forense, la comunidad hispana en Florida y familiares en Centroamérica y el Caribe permanecen a la espera de la confirmación oficial. El caso deja un profundo vacío entre quienes compartieron con la familia y vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar las medidas de prevención en el hogar.