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Sánchez rechaza la guerra en Oriente Medio y tensiona relación con EE.UU.

Sánchez rechaza la guerra en Oriente Medio y tensiona relación con EE.UU.

Madrid, España. – El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, se consolidó este miércoles como una de las principales voces críticas dentro de la Unión Europea frente a la escalada bélica impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Oriente Medio.

La controversia se intensificó tras la decisión del Gobierno español de negar el uso de las bases conjuntas de Rota y Morón a la aviación estadounidense, lo que provocó una reacción inmediata de Washington. Trump ordenó “cortar todas las negociaciones” con el Ejecutivo español y calificó a España como “un aliado terrible”.

En una declaración institucional desde el Palacio de La Moncloa, sin presencia de periodistas, Sánchez evitó mencionar directamente al mandatario estadounidense, pero reiteró con firmeza la postura del Ejecutivo: “No a la guerra”. “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo”, afirmó.

El jefe del Gobierno expresó su preocupación por la deriva del conflicto en Oriente Medio, iniciado tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel y la posterior respuesta de Teherán contra activos de ambos países en la región. “Nadie sabe con certeza qué pasará ahora. Ni siquiera están claros los objetivos de quienes iniciaron el primer ataque”, señaló.

Sánchez subrayó que la posición de España es coherente con la mantenida en los conflictos de Ucrania y Gaza, defendiendo el respeto al derecho internacional y rechazando que los problemas globales se resuelvan mediante la fuerza militar.

Referencia a Irak y respaldo europeo

En su intervención, el mandatario evocó la participación española en la guerra de Irak durante el gobierno de José María Aznar, aludiendo al llamado “trío de las Azores”. Según Sánchez, aquel episodio dejó como saldo “un mundo más inseguro y una vida peor”, al no cumplirse los objetivos declarados de eliminar armas de destrucción masiva y estabilizar la región.

Aunque fue uno de los primeros líderes europeos en criticar la operación de Washington y Tel Aviv, Sánchez aseguró que ya no está solo. El portavoz de Comercio de la Comisión Europea, Olof Gill, manifestó la “solidaridad plena” de la Comisión y garantizó la protección de los intereses comunitarios.

El Gobierno español reiteró que, como miembro de la UE y de la OTAN, España tiene el derecho y la responsabilidad de exigir a Estados Unidos e Israel que detengan las acciones militares y busquen una solución diplomática. “Responder a una ilegalidad con otra puede provocar graves consecuencias históricas”, advirtió Sánchez.

Medidas económicas y reacción política

Ante el posible impacto económico derivado de la crisis energética, especialmente tras los ataques en la región del estrecho de Ormuz, el Ejecutivo estudia medidas para mitigar los efectos en los hogares españoles. Aunque los efectos estructurales aún no se reflejan plenamente en la economía, los mercados ya han reaccionado con aumentos en los precios de los combustibles.

Sánchez aseguró que, gracias al dinamismo económico del país, España cuenta con recursos suficientes para afrontar la situación, y planteó trabajar junto a los agentes sociales, como ocurrió durante la pandemia y anteriores кризis energéticas.

Por su parte, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, criticó la postura del presidente y la calificó de motivada por intereses partidistas. Durante una intervención en Bilbao, afirmó que España debe situarse junto a sus aliados estratégicos y advirtió que una posición contraria podría debilitar el marco operativo y la seguridad nacional.

La postura española abre un nuevo capítulo de tensión diplomática con Estados Unidos y coloca a Madrid en el centro del debate europeo sobre el rumbo de la política exterior frente al conflicto en Oriente Medio.

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