GUERRA COMMODITIES Y AUSTERIDAD
POR CÉSAR DALMASÍ
cesardalmasi@hotmail.com El autor es periodista
La guerra, vista desde cualquier ángulo es sinónimo de muerte, porque la misma se impone en base a la destrucción, tanto humana como materialmente hablando; podría decirse que el ser humano desde su misma génesis siempre se ha enfrentado, existen registros antiquísimo documentados incluso miles de años antes de Cristo sobre la guerra, la cual siempre se produce por las diferencias, por los intereses y por la cerrazón del mismo ser humano.
Millones de personas han muerto a causa de la guerra, unos en los enfrentamientos de forma directa y una significativa mayoría debido a las secuelas que la misma deja, hambruna, escases, desabasto, paralización o limitación del comercio de productos básicos, encarecimiento de materia prima, de productos de consumo masivo y mil realidades más, propias de la guerra y sus consecuencias, con un único punto que reiteramos y es que toda guerra siempre trae muerte y destrucción.
Por eso la humanidad tiene que estar bien clara de que los conflictos bélicos que actualmente vive el mundo, irremisiblemente traerán consecuencias devastadoras, fatales y obviamente muy negativas para el desarrollo y el ritmo normal de la vida en el planeta.
Aunque mas bien, ya estamos sufriendo esa triste realidad y para poner un sólo ejemplo, estamos viendo que el petróleo y sus derivados han aumentado su precio, un rubro que como se sabe es tan medular y vital para la economía mundial.
Cuando el petróleo y sus derivados suben de precio, se genera lo que en economía se llama un choque de oferta o inflación de costos, en otras palabras se provoca una reacción en cadena o el efecto dominó, es decir, todo lo demás por vía de consecuencia aumenta, debido a que la economía tiene una dependencia directa del petróleo, ésta realidad actual va dañando la ya débil economía del mundo y obviamente la doméstica.
En el caso de nuestro país, República Dominicana, se hace urgente que el gobierno central adopte las medidas necesarias para enfrentar y afrontar la situación que nos espera, porque indefectiblemente que los próximos dos años serán de muchas dificultades no sólo para nuestro país sino para todo el planeta.
Po todo lo anterior es necesario que todos los dominicanos sin distinción, se aboquen a vivir con la mayor austeridad posible, sólo consumiendo lo necesario, con especial atención los cabezas o jefes de familia han de tomar las previsiones que exigen éstos tiempos difíciles, sin derroches ni nada parecido.
Ante todo el panorama actual se hace urgente la indexación de los sueldos al sector trabajador, de manera que el gobierno, empresarios y todos los empleadores debe tomar su parte del sacrificio y hacer un aumento salarial, ya no únicamente por el problema bélico, sino porque el costo de la vida ha ido en aumento constante y hace tiempo que los empleados no son indexados con el mismo porcentaje en que ha ido aumentando el mismo costo de la vida.
Por la guerra, las rutas aéreas y marítimas que son usadas para el transporte de commodities y todo tipo de mercadería, estas se ven afectadas por los controles militares y las restricciones que la misma guerra impone; en fin la inestabilidad universal es bien sentida, por lo que hay que actuar con inteligencia para que las consecuencias sean lo menos negativas.
Finalmente me permito recordar una reconocida expresión popular que advierte cuando se avecina un gran desastre, indicando a su vez que todos debemos de estar preparados, porque la catástrofe es inminente, esa expresión es “Que Dios nos agarre confesado.”