ALELUYA CRISTO HA RESUCITADO
POR CESAR DALMASÍ
El autor es periodista
El mundo cristiano acaba de celebrar la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, quien en su inconmensurable misterio dejó la tumba vacía, y con su sacrificio, que en sí ha sido una real acción salvífica, ha restablecido la dignidad a toda la humanidad, con cuya inmolación y posterior resurrección nos regaló la verdadera libertad que debemos vivir los hijos de Dios.
Es por tal razón que por doquier y especialmente en el ámbito del cristianismo, escuchamos la expresión ¡Aleluya, Cristo Resucitó¡ por lo que pienso que esa frase ha de hacernos reflexionar amplia y profundamente en cómo cada uno de nosotros en particular ha vividoel mandato de Jesús, desde el ámbito de la fe o sencillamente desde las acciones de nuestro comportamiento, cuáles son las acciones con las cuales hacemos que Jesucristo resucite y con cuáles hacemos que él muera.
Definitivamente que nosotros podemos resucitar a Jesús o lo podemos dejar sepultado, esto dependiendo de nuestra conducta y comportamiento en nuestro entorno social y humano, de forma que reviste una gran responsabilidad de cada quien optar por la resurrección o por la muerte, depende de cada quien caminar en la luz o en la obscuridad, volar alto o arrastrarte en cieno de tu misma actitud de vida.
Sólo tú decides seguir prisionero del pecado (pecado es todo lo que es malo), visto esto desde nuestra condición y capacidad cognitiva en termino de la misma cualidad que nos dio el creador, quien nos dotó de conocimiento para saber qué es bueno y qué no lo es;porque aquí tenemos dos caminos, uno lleno de abrojos con espinas punzantes y pedregoso y otro con delicadas losetas, bordeado de flores multicolores que ofrecen el mejor perfume, tú sabrás cuál escoger.
De ti depende amar u odiar, servir a los demás o no, tú puedes hacer el bien o el mal, bendecir o maldecir, con tu conducta puedes agigantarte o empequeñecerte, en una palabra, tú eres el único que decides trabajar a favor de la vida o a favor de la muerte; no se trata de religiosidad, se trata de ser buenos y sanos seres humanos, que la estela que dejemos a nuestro paso los demás puedan decir cosas hermosas de nosotros, que podamos dejar la mejor marca e impronta e impregnar a los demás el mejor aroma de la vida misma.
Porque en nuestra condición humana, que por ser humana es realmente débil, pero al mismo tiempo fuerte; entonces en ese contexto pensemos en cuántas veces con nuestra actitud, acciones y comportamiento hemos dejado a Cristo Jesús clavado en el madero o en el sepulcro, especialmente aquellos seres humanos que no son sanos y que por vía de consecuencia están divorciados de Dios.
Sin entrar en detalles específicos y si realmente se está interesado en que seamos mejores seres humanos, de una manera crítica, mirémonos ahora cada uno en particular de forma cruda y real en quiénes somos en realidad, analicemos si en nuestro recorrido de vida terrenal hemos caminado conforme a los postulados del mandato divino o si por el contrario hemos crucificado constantemente a Jesús el Nazareno.
Cristo sigue en la Cruz y en el sepulcro cuando nos negamos hacer el bien, cosa que ocurre muchas veces incluso, sin darnos cuenta; Cristo Jesús sigue clavado en la cruz cuando no perdono de corazón a aquel que me ofendió y me dañó, pero también cuando reconociendo mis debilidades no procuro fortalecerlas, cuando decido pensar y actuar de forma unilateral, sin reconocer que la vida es una moneda de dos caras, con efigie buena y mala.
Para mí en particular creo que sería más fácil parafrasear al reconocido cantautor Argentino Palito Ortega en su canción “Es hermoso Vivir” cuando repite “Siempre, siempre es hermoso vivir.
Siempre, siempre es hermoso vivir.
Siempre, siempre es hermoso vivir.
Si aprendemos a amar.”
Y continúa en otro estribillo “Habiendo tanta belleza en el mundo no entiendo, cómo la gente es tan triste y hay tanto dolor.” Para más adelante concluir con el párrafo que dice contundentemente “Habría paz en la tierra si todos se amaran.
No existirían los odios ni tanto rencor.
Si levantaran los ojos al cielo, verían.
Que de allí llega luz y es de amor.” Ahora , todos a pensar si realmente en nuestra historia de vida podemos decir ¡Aleluya Cristo ha Resucitado.”