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Nueva York. Aunque el fenómeno francés Victor Wembanyama terminó con una impresionante línea estadística de 26 puntos, 12 rebotes y tres bloqueos, los New York Knicks lograron lo más importante de la noche: limitar su eficiencia ofensiva y quedarse con el primer partido de las Finales de la NBA ante los San Antonio Spurs.
Wembanyama llenó prácticamente todos los departamentos estadísticos al añadir dos asistencias, un robo y una destacada presencia defensiva en sus 38 minutos de acción. Sin embargo, detrás de esos números se esconde una realidad que favorece a Nueva York: la estrella de San Antonio tuvo una de sus noches menos efectivas en el aspecto ofensivo.
El joven gigante lanzó apenas para un 28.6 % desde el campo al convertir seis de 21 intentos y tuvo serias dificultades desde la línea de tres puntos, donde encestó solo dos de nueve disparos. Además, perdió seis balones, una cifra elevada para un jugador que concentra gran parte de la ofensiva de su equipo.
La defensa de los Knicks fue intensa desde el salto inicial. Cada posesión fue disputada con agresividad, obligando a Wembanyama a tomar lanzamientos incómodos y a trabajar más de la cuenta para generar puntos.
Gran parte de su producción llegó desde la línea de tiros libres, donde mostró su habitual precisión al convertir 12 de 13 oportunidades. Sin embargo, Nueva York logró evitar que encontrara ritmo en situaciones de juego abierto, una de las principales claves para asegurar la victoria.
Los Knicks salieron del Juego 1 con una importante ventaja en la serie y, sobre todo, con la confianza de haber encontrado una fórmula para complicar a una de las mayores estrellas del baloncesto mundial.
Ahora la presión pasa a San Antonio, que necesitará una versión más eficiente de Wembanyama si quiere empatar las Finales y evitar que Nueva York tome un control temprano del campeonato.