Haití

James Boyard, inspector de la Policía haitiana, es secuestrado en Puerto Príncipe

James Boyard, inspector de la Policía haitiana, es secuestrado en Puerto Príncipe
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PUERTO PRÍNCIPE, HAITÍ. La inseguridad que golpea a Haití sumó un nuevo episodio de alto impacto luego de que hombres armados secuestraran a James Boyard, director de gabinete del Ministerio de Defensa e inspector general de la Policía Nacional, considerado uno de los funcionarios de mayor rango capturados por grupos criminales en los últimos años.

El secuestro ocurrió el pasado jueves en el sector Bourdon, una de las zonas de Puerto Príncipe que hasta hace poco era considerada relativamente segura frente al avance de las pandillas que mantienen bajo control gran parte de la capital haitiana.

La información fue confirmada por una fuente vinculada al caso, mientras diversos medios locales reportaron que el funcionario fue interceptado por individuos armados en circunstancias que aún permanecen bajo investigación.

Un funcionario clave para la seguridad haitiana

Boyard desempeñaba un papel estratégico dentro de la estructura gubernamental haitiana. Como director de gabinete del Ministerio de Defensa tenía entre sus responsabilidades colaborar en los esfuerzos para reconstruir las Fuerzas Armadas de Haití y evaluar el funcionamiento de la Policía Nacional con miras a implementar reformas institucionales.

El funcionario es politólogo de formación y había estado involucrado en varios proyectos relacionados con el fortalecimiento de la seguridad nacional en medio de la profunda crisis que afecta al país.

Hasta el momento, las autoridades no han revelado quiénes son los responsables del secuestro ni si los captores han realizado exigencias económicas o políticas para lograr su liberación.

Crecen las sospechas sobre una operación planificada

Especialistas en seguridad consideran que la captura de una figura de tan alto nivel no pudo haberse producido de manera improvisada.

Según analistas internacionales, Boyard contaba con medidas de protección y protocolos de seguridad importantes debido a la naturaleza de sus funciones, por lo que el secuestro habría requerido planificación previa y conocimiento de sus movimientos.

Algunos expertos incluso sugieren que los responsables pudieron recibir información privilegiada sobre la rutina del funcionario.

Pandillas amplían su control en Puerto Príncipe

La situación ocurre en momentos en que la coalición criminal conocida como Viv Ansanm mantiene una fuerte presencia en la capital haitiana.

Se estima que alrededor del 70 % de Puerto Príncipe se encuentra bajo influencia o control de grupos armados, lo que ha dificultado las operaciones de las fuerzas de seguridad y ha incrementado el clima de temor entre la población.

Las bandas criminales han diversificado sus actividades y ahora recurren con frecuencia a secuestros, extorsiones, ataques armados y control territorial para financiar sus operaciones.

Secuestros siguen siendo una amenaza

El rapto de Boyard se suma a una larga lista de secuestros que han afectado a empresarios, religiosos, periodistas, cooperantes internacionales y ciudadanos comunes.

Datos de organismos internacionales indican que entre diciembre de 2025 y febrero de 2026 fueron reportados al menos 267 secuestros en Haití.

Aunque la cifra representa una reducción respecto a años anteriores, la práctica continúa siendo una de las principales fuentes de financiamiento de las organizaciones criminales.

Violencia sin freno

La crisis de seguridad se ha intensificado tras recientes operativos policiales contra estructuras criminales asentadas en distintos sectores de Puerto Príncipe.

Entre las zonas más conflictivas figura Villa de Dios, bastión de la pandilla «5 Segundos», liderada por el temido cabecilla Johnson André, alias “Izo”, considerado uno de los criminales más poderosos del país.

Investigadores señalan que algunas de las víctimas de secuestro son trasladadas precisamente a territorios dominados por estas organizaciones, donde permanecen retenidas mientras se negocian rescates.

El secuestro de James Boyard representa un nuevo golpe para las autoridades haitianas y evidencia el nivel de penetración que han alcanzado las pandillas, incluso en sectores considerados estratégicos para la seguridad del Estado.

Mientras continúan las investigaciones, familiares, funcionarios y organismos internacionales mantienen la expectativa sobre el destino del alto funcionario y las acciones que emprenderá el Gobierno haitiano para lograr su liberación.

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