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Richard Cabrera
Santo Domingo, R.D.– El clientelismo político constituye una de las principales amenazas para el fortalecimiento de la democracia y la consolidación del sistema de partidos en la República Dominicana, al sustituir el mérito, la capacidad y las propuestas por el intercambio de favores y beneficios particulares.
Diversos sectores han advertido que la práctica de condicionar oportunidades de empleo, acceso a servicios o beneficios estatales a la militancia o al respaldo político debilita las instituciones, fomenta la dependencia y afecta la confianza de la ciudadanía en el sistema democrático.
«Si una persona solo puede acceder a un empleo porque pertenece a un partido político o participó en una campaña electoral, se está dejando de lado el principio de igualdad de oportunidades y se premia la afiliación política por encima de la preparación y el talento», sostienen analistas consultados sobre el tema.
Asimismo, consideran que el crecimiento de las organizaciones políticas debe sustentarse en la calidad de sus propuestas, la formación de nuevos liderazgos y el compromiso con el bienestar colectivo, y no en prácticas clientelares que terminan deteriorando la credibilidad de los partidos.
Los especialistas entienden que el fortalecimiento de la institucionalidad pasa por impulsar una verdadera reforma política que promueva la transparencia, la profesionalización de la administración pública y el respeto a la carrera administrativa, garantizando que los cargos públicos sean ocupados por personas con las competencias necesarias.
En ese sentido, señalan que la política debe convertirse en un espacio para el servicio público y la construcción de soluciones a los problemas nacionales, dejando atrás prácticas que históricamente han limitado el desarrollo democrático del país.
Finalmente, hicieron un llamado a todos los actores políticos y sociales a respaldar reformas que fortalezcan el sistema de partidos, promuevan la ética pública y garanticen que el acceso a las oportunidades dependa del mérito, la capacidad y el compromiso con la nación, y no de vínculos partidarios o intereses particulares.