¿Se está liberando energía o se acerca un gran terremoto? La pregunta que inquieta a los dominicanos
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Por Richard Cabrera | Portada Nacional
SANTO DOMINGO.– Tres sismos de magnitud superior a 3.5 se han registrado en la República Dominicana entre el 1 de julio y las primeras horas de este 2 de julio, reavivando una pregunta que desde hace años preocupa a miles de dominicanos: ¿se trata de una liberación gradual de energía o son señales de un terremoto de gran magnitud?
La realidad es que, hasta el momento, los especialistas no pueden ofrecer una respuesta definitiva. La ciencia reconoce que ambas posibilidades existen. Los movimientos sísmicos pueden formar parte de una liberación progresiva de la energía acumulada en las fallas geológicas o, por el contrario, ser precursores de un evento de mayor intensidad. Sin embargo, no existe tecnología capaz de predecir con exactitud cuándo ocurrirá un gran terremoto.
Al consultar los registros del Centro Nacional de Sismología de la UASD, se observa una intensa actividad sísmica durante las últimas horas. Desde el martes 1 de julio hasta este miércoles se han reportado alrededor de 14 movimientos telúricos distribuidos en diferentes zonas del territorio nacional.
Los eventos han ocurrido en puntos tan diversos como el océano Atlántico, al oeste de Monte Cristi; las cercanías de Yamasá, en Monte Plata; la zona norte de Los Llanos, en San Pedro de Macorís; y varios sectores del mar Caribe, evidenciando la constante actividad tectónica que caracteriza a la isla.
La preocupación de la población también ha aumentado debido a la devastación provocada por los recientes terremotos en Venezuela. Muchas personas han manifestado temor e incluso ansiedad al seguir las noticias sobre esa tragedia.
Especialistas en salud mental han señalado que la exposición constante a imágenes y noticias sobre desastres naturales puede generar estrés, angustia e incertidumbre. Por ello, recomiendan limitar el tiempo dedicado a consumir este tipo de contenido y buscar información únicamente en fuentes oficiales.
Pero más allá del miedo, existe una reflexión que no puede seguir posponiéndose.
No podemos controlar dónde ocurrirá el próximo terremoto, cuál será su epicentro o la profundidad con que se origine. Lo que sí está en nuestras manos es garantizar que las edificaciones sean construidas bajo las normas de ingeniería sismorresistente.
Surge entonces una interrogante que merece una respuesta de las autoridades y del sector de la construcción: ¿se han revisado las edificaciones existentes para verificar si cumplen con las normas antisísmicas? ¿Las nuevas construcciones se están levantando respetando estrictamente esas recomendaciones técnicas?
Durante años, expertos como el ingeniero Leonardo Reyes Madera han insistido en la importancia de fortalecer la cultura de prevención y garantizar que las construcciones en el país cumplan con los estándares establecidos para resistir eventos sísmicos.
Mientras la tierra continúa recordándonos que vivimos en una de las regiones geológicamente más activas del Caribe, la mejor preparación sigue siendo la prevención, el cumplimiento de las normas de construcción y la información responsable basada en criterios científicos.