UN CALOR EXORBITANTE
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PORCÉSAR DALMASÍ
El autor es periodistacesardalmasi@hotmail.com
Diversos son los motivos que están provocando las altas temperaturas en nuestro país, como por ejemplo el nivel de humedad relativa del aire, recordemos que somos una isla y estamos rodeado de agua, el verano que es la estación del año que siempre es más caluroso, la masa de aire muy seco que viene desde África convertida en el llamado polvo del Sahara, entre otros factores.
Según los expertos, el calor intenso como el actual, provoca en las personas desequilibrio emocional y sicológico, como irritabilidad, fatiga mental, ansiedad e inquietud, el efecto del calor no permite un correcto sueño por la noche, porque es obvio, no todos pueden climatizar su entorno y como se sabe el intenso calor también provoca mal humor en los individuos.
Siendo por todo esto que en los días extremadamente caluroso siempre se registran más conductas impulsivas o violentas que en los días con temperatura más bajas, los niveles de temperatura más alto en los últimas tiempos han alcanzado los 40 grados Celsius, como sensación térmica, porque se podría tener una temperatura de 33 grados Celsius pero sentirse una sensación térmica mayor, debido a los factores mencionados más arriba.
La Organiza Mundial de la Salud ofrece algunas recomendaciones y consejos para combatir el calor extremo, como mantenerse hidratado, tomar agua aunque no sienta sed, evitar bebidas muy azucaradas, no tomar sol en el horario de diez de la mañana a cuatro de la tarde, no hacer ejercicio en ese mismo período de tiempo, usar ropas ligeras y de colores claros.
De mi parte creo también adecuado y muy favorable consumir jugos naturales, frutas, verduras, vegetales, evitar bebidas irritantes, reducir en lo más posible el alcohol, en la medida de las posibilidades, disfrutar de espacio de ocio y esparcimiento en parques y zonas que tenga vegetación, al final todo esto es beneficioso para la salud en término general.
Es importante manejar los estados emocionales y sicológicos en términos de la cotidianidad y la vida de relación, socialmente hablando, con especial atención cuando se conduce por nuestras calles, ante una reacción de violencia, no responder al mismo nivel, se debe ser tolerante y hacer caso omiso a cualquier provocación, que pueda degenerar en discusiones, enfrentamiento físico o cualquier acción de violencia y agresividad.
Como reza el dicho, para pelear se necesitan dos, así que siempre es mejor pedir disculpas, usar palabras suaves y en tono bajo, no hacer gestos corporales que puedan generar reacciones adversas en el otro, si la situación se pone incontrolable hacer como dice la sabiduría popular, para que digan aquí murió, mejor que digan por aquí corrió o hacer como decía mi mamá Eufemia Santana, el que evita no es cobarde.
Hay que tomar en cuenta que además del sofocante calor, que ya sabemos que provoca cambios conductuales, también cada persona tiene su realidad particular, situaciones familiares, angustias, preocupaciones y hasta frustraciones, pero además las realidades adversas que tenemos como Estado nación, todo eso en su conjunto lleva a un ambiente y a una difícil convivencia social.
Así que no olvide que un golpe de calor es una emergencia muy peligrosa, por tal razón cada quien tiene la responsabilidad de ser ecuánime, tolerante, inteligente y actuar con sosiego, moderación, cautela y especialmente, ante la falta de fe, infundir esperanza, ante el odio, imponer el amor, ante la violencia, presentar la paz, si te insultan no responda igual, la blanda respuesta aplaca la ira y de seguro que así bajamos la violencia y nuestra convivencia se hace más pacífica y llevadera.
En buen dominicano, hágase el loco y cójalo suave.