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Londres. Un tribunal británico declaró culpable al ciudadano noruego Johannes Kongsnes Natland, de 19 años, por viajar al Reino Unido con la misión de cometer un asesinato por encargo para una organización criminal internacional vinculada con Irán.
Tras más de 17 horas de deliberaciones, el jurado concluyó que Natland llegó desde Stavanger, Noruega, en marzo del año pasado con la promesa de recibir 25,000 euros a cambio de ejecutar a una persona cuya identidad nunca fue establecida durante la investigación.
De acuerdo con la Fiscalía, el joven ingresó al Reino Unido por el aeropuerto de Manchester utilizando un pasaporte temporal. Aunque inicialmente fue interceptado por la policía fronteriza y se le permitió regresar a Noruega en el siguiente vuelo, decidió permanecer en el país y trasladarse en taxi hasta Huddersfield, en el norte de Inglaterra.
En esa ciudad recogió dinero en efectivo, dos armas de fuego y municiones, mientras recibía instrucciones mediante aplicaciones de mensajería y redes sociales.
La operación fue frustrada en la madrugada del 19 de marzo, cuando agentes armados irrumpieron en la habitación del hotel donde se hospedaba y procedieron a arrestarlo. Durante el operativo fueron ocupadas una pistola semiautomática, un revólver y una bolsa con 19 cartuchos.
Las autoridades británicas establecieron que Natland había sido reclutado por la Red Foxtrot, una organización criminal sueca señalada por mantener vínculos con el régimen iraní. Según la investigación, la red es dirigida por Rawa Majid, alias «El Zorro Kurdo», quien permanece prófugo y presuntamente reside en Irán.
El caso también involucra a otros dos adolescentes noruegos. Un joven de 17 años fue condenado por colaborar en la conspiración, mientras que otro de 16 años permanece a la espera de juicio por su presunta participación.
La investigación reveló que la organización utilizaba plataformas como Snapchat, Telegram y Signal para reclutar menores de edad y coordinar operaciones criminales, una modalidad que Europol ha denominado «violencia como servicio», en la que se ofrecen pagos por ejecutar asesinatos y otros delitos.
Durante el juicio, Natland admitió que aceptó el encargo motivado por el dinero y con la intención de comprar drogas. No obstante, sostuvo que inicialmente creyó que la propuesta era una broma y afirmó que llegó a considerar dispararse en un pie para evitar cumplir la misión.
Sin embargo, la Fiscalía presentó mensajes enviados por el acusado a su novia y a varios amigos en los que describía el plan como «una locura», afirmaba que «sería genial matar a alguien» y compartía fotografías posando con las armas y el dinero recibido.
Tras su detención, el joven intentó convencer a su pareja de no declarar en su contra durante conversaciones realizadas desde prisión.
Durante el proceso judicial, familiares y amigos describieron a Natland como un joven con antecedentes de consumo de drogas desde los 13 años y con problemas de conducta. La defensa argumentó que actuó bajo presión y temor hacia la organización criminal, mientras que la Fiscalía sostuvo que representaba un riesgo real al estar dispuesto a cometer un asesinato por dinero.
El tribunal emitirá la sentencia correspondiente en una audiencia posterior.