Haití se hunde en nueva ola de violencia mientras se acercan las elecciones
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PUERTO PRÍNCIPE.– Haití enfrenta una nueva escalada de violencia protagonizada por grupos armados que disputan el control de territorios, una situación que vuelve a poner en duda la capacidad del país para garantizar las condiciones mínimas de seguridad de cara a las elecciones previstas para diciembre.
Los recientes enfrentamientos han dejado decenas de muertos y heridos, mientras los secuestros, ataques contra agentes policiales y desplazamientos de comunidades continúan aumentando en distintas zonas del país.
La violencia se ha concentrado especialmente en áreas de Puerto Príncipe y el departamento Oeste, incluyendo Cité Soleil, Arcahaie y Kenscoff, aunque también se han registrado ataques en la región de Artibonite.
Cientos de muertos y miles de desplazados
La magnitud de la crisis queda reflejada en los datos recopilados por las Naciones Unidas.
Entre el 6 de marzo y el 31 de julio, al menos 613 personas murieron y otras 375 resultaron heridas principalmente como consecuencia de enfrentamientos entre pandillas en Plaine du Cul-de-Sac y Cité Soleil.
Entre las víctimas figuran 111 mujeres y 77 niños que no estaban vinculados a grupos armados.
La violencia también provocó el desplazamiento de más de 18,000 personas, mientras que organismos internacionales documentaron al menos 176 casos de violencia sexual contra mujeres y niñas atribuidos a integrantes de pandillas.
El representante especial del secretario general de la ONU para Haití, Carlos Ruiz Massieu, advirtió sobre la gravedad de la situación y llamó a reforzar urgentemente la protección de la población civil.
Ataques golpean a la Policía
La violencia tampoco se limita a la población civil.
En Kenscoff, grupos armados atacaron recientemente a agentes de la Policía Nacional de Haití (PNH), dejando varios policías heridos y provocando el incendio de un vehículo blindado.
La situación obligó a movilizar refuerzos de las Fuerzas Armadas haitianas y de unidades de seguridad locales.
En paralelo, funcionarios públicos y miembros de los organismos de seguridad también han sido víctimas de secuestros.
Uno de los casos más recientes corresponde al inspector divisional de la PNH Waldeck Valcourt, quien fue secuestrado en Delmas 31 cuando se dirigía a su trabajo.
También permanecen bajo la amenaza de los grupos criminales otros funcionarios vinculados al Gobierno y al sector educativo y de defensa.
Cité Soleil vuelve a quedar atrapada
En Cité Soleil, uno de los sectores más golpeados por la violencia de las pandillas, los nuevos enfrentamientos han afectado incluso la prestación de servicios esenciales.
Médicos Sin Fronteras (MSF) suspendió nuevamente sus actividades en el hospital de maternidad Isaïe Jeanty después de que sus centros médicos atendieran a 27 personas con heridas de bala en menos de 24 horas.
La organización humanitaria advirtió que la suspensión deja a miles de mujeres con dificultades para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva.
La decisión se produjo apenas dos semanas después de que MSF había retomado sus operaciones tras otra interrupción de tres semanas.
Las elecciones enfrentan un enorme desafío
La creciente inseguridad representa uno de los principales obstáculos para las elecciones presidenciales y legislativas previstas para el 13 de diciembre, mientras que los comicios locales y una eventual segunda vuelta están programados para el 21 de febrero de 2027.
El problema no se limita a proteger los centros de votación.
Millones de haitianos enfrentan dificultades para desplazarse debido al control territorial de las pandillas, los bloqueos de carreteras, el temor a los secuestros y el desplazamiento forzado de comunidades enteras.
Organizaciones de derechos humanos han advertido que, si no se recuperan condiciones mínimas de seguridad, una parte importante de la población podría quedar imposibilitada de participar en el proceso electoral.
Un país atrapado entre violencia y crisis política
La situación supone un desafío adicional para el Gobierno de transición, que debe garantizar seguridad, recuperar territorios controlados por grupos armados y generar confianza en un proceso electoral que busca poner fin a años de inestabilidad.
Las Naciones Unidas han señalado que la violencia registrada durante los últimos meses representa uno de los períodos más graves de enfrentamientos entre pandillas en determinadas zonas de Puerto Príncipe desde principios de 2024.
La crisis haitiana continúa así marcada por asesinatos, secuestros, desplazamientos, ataques contra policías y una población civil atrapada entre grupos armados que luchan por el control territorial.
Con las elecciones cada vez más cerca, la gran pregunta es si Haití podrá recuperar la seguridad necesaria para que sus ciudadanos puedan acudir a las urnas sin que el miedo y la violencia vuelvan a decidir quién puede participar y quién queda excluido del proceso.