Cuando los ciudadanos desafía al uniforme
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Una reflexión sobre los enfrentamientos cotidianos, la autoridad y la necesidad de construir soluciones institucionales
Desde la redacción de Portada Nacional. Richard Cabrera
República Dominicana atraviesa una realidad que merece ser discutida con seriedad: cada día son más frecuentes los enfrentamientos entre ciudadanos y agentes militares, policiales y de tránsito, muchos de ellos originados por el incumplimiento de las normas y agravados por la falta de respeto hacia quienes tienen la responsabilidad de hacerlas cumplir.
En las calles se observan situaciones preocupantes. Conductores que se niegan a obedecer una señal, ciudadanos que desafían a un agente y llegan incluso a insultarlo, amenazarlo o decirle frases como: “usted no sabe quién soy yo”, “usted no sabe con quién trabajo” o “usted quiere que le quite ese uniforme”.
Pero el problema va mucho más allá de una discusión de tránsito.
Cuando un ciudadano agrede a un agente de la autoridad, cuando un grupo lo rodea, lo golpea, lo desarma o lo patea, estamos frente a un problema que debe preocupar a toda la sociedad. Y al mismo tiempo, cuando un agente pierde el control, actúa de manera abusiva o utiliza la fuerza de forma innecesaria, también se afecta la confianza en las instituciones.
Por eso entendemos que no se puede dejar toda la responsabilidad en manos del Gobierno central.
Una mesa nacional para buscar soluciones
Desde Portada Nacional consideramos oportuno que las autoridades militares y policiales, el Ministerio de Defensa, la Policía Nacional, el Ministerio de Interior y Policía y los organismos responsables de la seguridad y el tránsito puedan sentarse en una misma mesa con representantes del Poder Judicial, la Suprema Corte de Justicia, el Senado y la Cámara de Diputados.
El objetivo debe ser claro: buscar mecanismos que fortalezcan el respeto a la autoridad, protejan los derechos de los ciudadanos y reduzcan los conflictos que diariamente terminan en tribunales.
El país necesita revisar qué está funcionando, qué está fallando y qué herramientas legales y educativas pueden aplicarse para evitar que una simple infracción de tránsito termine convirtiéndose en una agresión, una detención o un proceso judicial.
La autoridad también debe dar el ejemplo
Defender el respeto a los agentes no significa justificar cualquier actuación de un miembro de la fuerza pública.
El uniforme representa autoridad, pero también representa responsabilidad.
Quien viste un uniforme debe saber controlar sus emociones, actuar dentro de la ley y recordar que su función es servir y proteger. De la misma manera, el ciudadano debe comprender que una autoridad que está cumpliendo correctamente con su deber merece respeto.
La educación, la disciplina y el respeto deben funcionar en ambas direcciones.
Un país necesita autoridad, pero también ciudadanía
Hay una pregunta que debemos hacernos como sociedad:
¿En qué momento comenzamos a pensar que insultar, desafiar o agredir a un agente se convirtió en algo normal?
No podemos permitir que la frase “usted no sabe quién soy yo” se convierta en una licencia para desconocer las leyes.
Tampoco podemos aceptar que una persona utilice su posición, sus relaciones o supuestas influencias para colocarse por encima de las normas.
En una democracia, nadie debe estar por encima de la ley.
El ejemplo empieza desde arriba
También debemos exigir que nuestras autoridades sean ejemplo de respeto institucional.
El presidente Luis Abinader, como primer mandatario de la nación, merece el respeto que corresponde a la investidura presidencial, independientemente de las simpatías políticas de cada ciudadano.
Pero también quienes tienen la responsabilidad de proteger al jefe de Estado deben comprender la importancia de su función. La seguridad presidencial no solamente consiste en estar físicamente cerca del mandatario; también implica preparación, disciplina, atención y protocolo.
Cuando el presidente se acerca a los ciudadanos, saluda, conversa y escucha sus preocupaciones, ese gesto refleja una democracia cercana. Pero quienes tienen a su cargo la seguridad deben garantizar que ese acercamiento se produzca de manera ordenada y segura.
No se trata de militares contra civiles
Este debate no debe convertirse en una guerra entre ciudadanos y autoridades.
Se trata de construir una República Dominicana donde el ciudadano respete al agente y donde el agente respete al ciudadano.
Donde una multa no termine en una pelea.
Donde una discusión no termine en una agresión.
Donde una autoridad no abuse de su poder.
Y donde ningún ciudadano crea que su apellido, sus relaciones o su dinero lo colocan por encima de las leyes.
Desde Portada Nacional hacemos un llamado a nuestras autoridades: reúnanse, dialoguen y busquen soluciones antes de que estos conflictos continúen creciendo.
La seguridad, el tránsito, la justicia y la convivencia ciudadana necesitan una estrategia común.
No dejemos todo al Gobierno central. La construcción de un país organizado es responsabilidad de todos.
Respetemos nuestras instituciones. Respetemos a nuestros agentes. Respetemos al ciudadano.
Fortalezcamos la democracia, recuperemos la educación y volvamos a entender que la autoridad no se impone con violencia, sino que se respalda con la ley, la preparación y el respeto.
Portada Nacional, el digital informativo, variado, ágil y completo de Santo Domingo Este y de la República Dominicana.
Que Dios bendiga nuestra nación y nos dé sabiduría para construir un país donde podamos convivir con mayor respeto, orden y seguridad.