EE. UU. deporta a 161 haitianos en plena crisis de seguridad
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PUERTO PRÍNCIPE, Haití. – Estados Unidos realizó el jueves la deportación de 161 haitianos, en el primer vuelo de retorno desde que la administración del presidente Donald Trump logró avanzar judicialmente en el proceso para poner fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) que amparaba a cientos de miles de ciudadanos haitianos.
El avión no aterrizó en Puerto Príncipe, sino en Cabo Haitiano, en el norte del país, debido a las condiciones de inseguridad que persisten en la capital haitiana, donde grupos armados mantienen el control de amplias zonas y continúan los enfrentamientos.
La llegada de los deportados se produce en un momento especialmente delicado para Haití, marcado por la violencia de las pandillas, el desplazamiento masivo de población y una profunda crisis institucional y humanitaria.
Deportados llegan bajo fuerte seguridad
Los haitianos deportados llegaron vestidos de blanco y, en varios casos, con el rostro cubierto. La mayoría evitó ofrecer declaraciones a los periodistas que esperaban su llegada.
Las autoridades haitianas informaron que entre los retornados se encontraban beneficiarios del TPS y personas que habían cumplido condenas de prisión en Estados Unidos.
Jean Négot Bonheur Delva, director general de la Oficina Nacional de Migración de Haití, aclaró que el Gobierno haitiano no solicitó el retorno de estas personas.
“No es el Estado haitiano el que pide que los envíen de regreso”, afirmó Delva.
El funcionario explicó que la responsabilidad de las autoridades haitianas consiste en recibir a los migrantes retornados y facilitar, dentro de sus posibilidades, su traslado hacia sus lugares de origen o hacia espacios donde puedan permanecer temporalmente.
Algunos deportados no conocen Haití
Uno de los aspectos que llamó la atención de las autoridades haitianas es que algunos de los deportados ni siquiera nacieron en Haití, aunque poseen ascendencia haitiana.
Delva explicó que uno de los retornados aseguró haber nacido en República Dominicana y que sus padres actualmente viven en ese país.
Las autoridades indicaron que intentarán establecer contacto con familiares para determinar cuál será el destino de estas personas.
A quienes no puedan trasladarse inmediatamente hacia sus comunidades se les ofrecerá alojamiento temporal y asistencia básica.
Los funcionarios haitianos también entregaron a los deportados alimentos, bebidas y una ayuda económica de hasta 65 dólares para facilitar su movilización.
Regresar a otras zonas también representa un riesgo
El retorno se produce en un país donde desplazarse por carretera puede convertirse en una situación peligrosa.
Según las autoridades haitianas, algunos de los deportados tienen previsto trasladarse hacia la zona sur del territorio, pero las principales rutas de acceso se encuentran afectadas por la presencia y el control de grupos armados.
Las pandillas dominan amplios sectores de Puerto Príncipe y mantienen influencia sobre importantes corredores utilizados para transportar personas y mercancías.
Esta situación genera preocupación entre organizaciones humanitarias, que advierten que muchos de los deportados podrían quedar expuestos a un entorno de violencia al regresar al país.
Fin del TPS genera preocupación
La deportación ocurre después de una serie de decisiones judiciales relacionadas con el Estatus de Protección Temporal, un programa que durante años permitió a cientos de miles de haitianos permanecer legalmente en territorio estadounidense debido a las condiciones extraordinarias de su país.
A finales de junio, la Corte Suprema de Estados Unidos permitió que el programa avanzara hacia su finalización, una decisión que también afecta a beneficiarios de TPS de otros países.
Posteriormente, un juez federal levantó el 5 de agosto una orden que impedía determinadas deportaciones de haitianos protegidos bajo ese programa.
La decisión abrió el camino para que las autoridades migratorias estadounidenses retomaran las expulsiones de personas que anteriormente contaban con protección temporal.
Haití enfrenta una crisis humanitaria
El regreso de los 161 haitianos ocurre mientras el país atraviesa una de las etapas más complejas de su historia reciente.
La violencia de las pandillas ha obligado a millones de personas a abandonar sus hogares, mientras organizaciones internacionales alertan sobre el deterioro de las condiciones de seguridad, pobreza, hambre y acceso a servicios básicos.
Según las cifras citadas en el reporte, 1,5 millones de personas han sido desplazadas dentro de Haití. Entre enero y junio también se contabilizaron más de 3,100 personas muertas y 1,189 heridas como consecuencia de la violencia.
La situación ha provocado que organizaciones humanitarias cuestionen la capacidad del país para recibir grandes cantidades de deportados sin que estos queden expuestos a nuevos riesgos.
“Haití no está listo”
El Grupo de Apoyo a Refugiados y Retornados de Haití expresó su preocupación por el reinicio de las deportaciones.
La organización sostiene que el país no cuenta actualmente con los recursos suficientes para atender adecuadamente a las personas que regresan, especialmente aquellas que durante años construyeron sus vidas en Estados Unidos.
También denunció que las deportaciones pueden provocar separaciones familiares y romper vínculos sociales y económicos establecidos durante décadas.
La organización afirmó además que más de 140,000 haitianos habían sido deportados desde países vecinos, incluida República Dominicana, durante la primera mitad del año, según sus datos.
Estados Unidos mantiene restricciones de vuelos a Puerto Príncipe
La situación de seguridad también afecta las conexiones aéreas.
Washington mantiene restringidos los vuelos comerciales estadounidenses hacia Puerto Príncipe debido a la violencia de las pandillas. Por esa razón, Cabo Haitiano se ha convertido en uno de los principales puntos utilizados para las operaciones de retorno.
El reinicio de estos vuelos coloca nuevamente sobre la mesa el debate sobre el futuro de los haitianos protegidos por el TPS y sobre la capacidad de Haití para recibir a quienes sean enviados de regreso.
Mientras Estados Unidos endurece su política migratoria, Haití enfrenta el desafío de recibir a una población retornada en medio de una crisis que todavía no encuentra una salida definitiva.
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