ENTRE EL HARTAZGO Y EL VACÍO POLÍTICO
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Por CÉSAR DALMASÍ
El autor es periodista
Después de la desaparición física de líderes políticos como el doctor Joaquín Balaguer, doctor José Francisco Peña Gómez y el profesor Juan Bosch, los dominicanos iniciaron un lento proceso de vacío político, aunque es obvio que han surgido otros líderes, no menos cierto es que estos tres hombres fueron ampliamente carismáticos y visionarios y que supieron conectar con las masas de manera especial.
El profesor Juan Bosch hizo extraordinarios aportes al sistema político dominicano, con la formación de las instituciones políticas más sobresalientes, el Partido Revolucionario Dominicano PRD y el Partido de la Liberación Dominicana PLD, eso definitivamente que es un magnífico aporte al sistema de partido y obviamente a la democracia Dominicana; por su lado, Balaguer se esforzó por la estabilidad política, fue definitivamente un gran manejador de crisis y le tocó gobernar durante períodos muy difíciles de la historia política del país.
Por su parte Peña Gómez tiene a su favor haber sido el líder más carismático y mejor exponente de la palabra y la oratoria, con lo que logró mover seguidores como ningún otro líder en la historia de los últimos sesenta años; éstos tres líderes tenían en común un concepto claro de la política e ideas definidas, que supieron impregnarlas en el sentimiento de sus seguidores, pero en el caso de Peña Gómez a pesar de su gran fuerza para movilizar masas, no llegó a ser presidente del país.
Ahora bien, en la historia reciente y muy contemporánea, tenemos a líderes como el doctor Leonel Fernández, Danilo Medina, Hipólito Mejía quienes tienen su historia y su impronta muy conocida por todos los dominicanos y que han sido presidentes y han gobernado el país en varios períodos, que por cierto, defiendo con toda mi fuerza el derecho de ellos a postularse, siempre de acuerdo a las leyes y a las disposiciones constitucionales vigentes.
Sin embargo aunque Leonel, Danilo e Hipólito con todo su derecho continúa activos en nuestra política vernácula, lo cierto es que por fuerza biológica, por la misma asiduidad de su ejercicio político tanto dentro como fuera del gobierno, creo que sería bueno que sirvan de forjadores e impulsen los mecanismos políticos necesarios para que después de ellos la República Dominicana no quede en una especie de limbo o vacío del liderazgo político, aclaro que no estoy diciendo que esos líderes deben deponer sus candidaturas o deseos de ser candidatos, más bien pienso que concomitante a eso se puede garantizar el liderazgo del futuro.
Reitero sin menoscabo de sus legítimos derechos, su rol debería ir avanzando hacia la consecución de una formación concreta del futuro liderazgo político; porque no es secreto que en los últimos procesos electorales, la población ha estado quedando como sin opción, por lo que los electores han recurrido a votar como suele decirse por el menos malo y eso lógicamente afecta la democracia, el sistema de partido y crea un hastío en la población votante.
De ahí y desde nuestro particular punto de vista, es que en la actualidad tenemos un altísimo porcentaje de la población votante que se ha quedado sin opción alguna y la abstención en cada proceso eleccionario sube más y más, y es a ese fenómeno que los actuales líderes deben de poner atención, porque estamos muy cerca de que llegue el día en que la gente se quede mayoritariamente en su casa y no acuda a cumplir con el sagrado deber de elegir a sus gobernantes.
Es responsabilidad directa de los actuales líderes, fortalecer el sistema democrático, se hace imperativo robustecer el sistema de partido, porque en la actualidad sólo hay como opción partidaria en término mayoritario, el Partido Revolucionario Moderno PRM, con casi ocho años en el gobierno, el PLD que gobernó 20 años, también el Partido Revolucionario Dominicano PRD, que ha gobernó el país durante 12 años y siete meses.
Todo esto viene a cuento para indicar que desde la caída de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina hace sesenta años, los dominicanos hemos sido gobernado por cuatro partidos políticos, el PRD, Partido Reformista, PLD y ahora el PRM que surgió por el desmembramiento del PRD, pero también está luchando por llegar al poder la Fuerza del Pueblo FP, que igualmente surgió tras la división del PLD, de manera que hemos tenido como gobierno a la misma dirigencia política de muchos años atrás y a los mismos partidos y una minoría hace tiempo que está definiendo los gobiernos que hemos tenido.
Todo esto provoca dos cosas muy preocupantes para la democracia y para el sistema de partido, primero y de hecho ya se nota en la población un hartazgo político que queda demostrado en la abstención electoral, por ejemplo en las elecciones municipales tenemos un 63% de abstención y a nivel presidencial los marcadores estadísticos indican más de un 45%, eso definitivamente es preocupante y reitero que el liderazgo político debe mirar esta parte con especial atención.
Porque pudiera pasar que la población votante sienta que se queda sin opción y obviamente cuando no hay opción cualquiera cosa puede convertirse en opción y peor aún, se coloca en un grave peligro el sistema democrático y de partido, y nosotros no debemos caer en los errores de otros países del área, en donde el liderazgo político por su egocentrismo ha hecho caer a sus países en la peor situación políticamente hablando.
Para ser más específico y para únicamente poner dos ejemplos, ahí tenemos el Partido de la Revolución Democrático PRD en México que aunque no gobernó ocupando la presidencia del gobierno federal, sí lo hizo por más de veinte años en el Distrito Federal o Ciudad de México y otros gobiernos a nivel estatal; algo parecido pasó en Venezuela pero a una dimensión más grande y más grave.
En Venezuela se destruyó el sistema de partido y eso le dio una estocada mortal a la democracia venezolana y hoy vemos en donde se encuentra políticamente esa nación y el noble y sufrido pueblo venezolano, sencillamente porque dos partidos hicieron un pacto maldito y diabólico denominado Punto Fijo o Guanábana que los mantuvo alternándose en el poder por más de cuarenta años.
En este caso los Adecos o Acción Democrática y los Copeyanos COPEI Comité de Organización Política Electoral Independiente, con dicho acuerdo, primero extinguieron el sistema de partido, le dieron muerte al sistema democrático y su alternabilidad en el poder provocó un gran desgaste en el sistema político y la corrupción generó una crisis de marca mayor y trajo como consecuencias en el 1998 el gobierno encabezado por Hugo Chaves Frías y ya vemos la triste realidad de Venezuela.
De manera que la reiteración es para que nuestros actuales líderes políticos se detengan un momento, echen una miradita a toda esa realidad que hemos mencionado y que no permitan que por egoísmo e interés particular, la República Dominicana caiga en una desgracia como la que le ha ocurrido a Venezuela.