América Latina acelera el uso de baterías para almacenar energía
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Quito, agosto de 2026. América Latina y el Caribe aceleran la incorporación de sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías (BESS), cuya capacidad en operación alcanzó unos 3.408 MW (3,4 GW) en agosto de 2026, más del doble de los 1.681 MW identificados en 2025, según la Nota Técnica 21 de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE).
El crecimiento refleja el paso de proyectos aislados hacia una etapa de mayor escala, en la que las baterías comienzan a jugar un papel clave para integrar energías renovables y aportar flexibilidad a los sistemas eléctricos.
Chile encabeza la expansión regional, con 2.291 MW de capacidad BESS en operación, cerca de dos tercios del total identificado. A junio de 2026, el país también contaba con 2.389 MW en pruebas y 4.960 MW en construcción, para un total aproximado de 9,6 GW entre proyectos operativos, en pruebas y en construcción.
El avance chileno está impulsado principalmente por el crecimiento de la energía solar y eólica. Las baterías permiten almacenar electricidad cuando existe una elevada oferta renovable y utilizarla posteriormente durante los períodos de mayor demanda, reduciendo además el desperdicio de energía y las restricciones en las redes de transmisión.
La tendencia también se extiende a otros mercados. México prevé incorporar 2.216 MW de almacenamiento para 2030, mientras Argentina ha adjudicado más de 1.400 MW mediante mecanismos competitivos. Honduras desarrolla un sistema de 75 MW/300 MWh con cuatro horas de almacenamiento y Jamaica avanza con 110 MW/220 MWh de BESS vinculados a nueva generación renovable.
En Brasil, entretanto, se trabaja en el desarrollo de regulaciones y mecanismos competitivos específicos para el almacenamiento de energía.
Las baterías empiezan a cambiar el mercado
A medida que los sistemas BESS alcanzan mayor escala, su función va más allá de responder a las necesidades de la red. Su operación puede modificar la demanda neta, el despacho de las centrales y el comportamiento horario de los precios eléctricos.
Al almacenar energía durante períodos de alta generación renovable y liberarla cuando aumenta la demanda o disminuye la producción solar, las baterías también pueden modificar las señales del mercado y las condiciones económicas que determinan su propio valor.
OLACDE advierte que el desafío para la región no debe limitarse a aumentar la capacidad instalada, sino a determinar cuánta flexibilidad necesita cada sistema eléctrico.
La nueva etapa requerirá combinar almacenamiento, generación flexible, gestión de la demanda, transmisión e interconexiones para permitir una mayor integración de energías renovables sin comprometer la seguridad, eficiencia y confiabilidad del suministro eléctrico.