Más de 170 mil salvadoreños enfrentan el fin del TPS y el riesgo de ser deportados de EE.UU.
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Los Ángeles.– Más de 170,000 salvadoreños que viven en Estados Unidos enfrentan un momento decisivo este 9 de septiembre, cuando está previsto el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) que durante años les permitió trabajar y permanecer legalmente en el país.
Para muchos de ellos, la palabra “regresar” a El Salvador representa una realidad difícil de imaginar. Llegaron a Estados Unidos siendo niños, crecieron allí, estudiaron, formaron familias, compraron viviendas y desarrollaron sus carreras.
Es el caso de Alma, una salvadoreña de 30 años que vive en Misuri y que recibió el TPS cuando apenas tenía cinco años. Llegó a territorio estadounidense con solo 18 meses de edad y asegura que prácticamente no conserva recuerdos de El Salvador.
“Yo crecí con el TPS”, relata la inmigrante, quien ha desarrollado toda su vida en Estados Unidos y actualmente trabaja como supervisora mientras continúa sus estudios.
Su historia refleja la situación de una generación que ha pasado décadas bajo una protección migratoria que siempre tuvo carácter temporal, pero que terminó convirtiéndose en la base sobre la cual construyeron sus vidas.
“¿Por qué nos quieren sacar?”
Alma cuestiona la posibilidad de tener que abandonar el país donde creció.
“Crecí con una vida estadounidense, con valores estadounidenses. ¿Por qué nos quieren sacar?”, plantea.
El temor se extiende entre miles de beneficiarios, quienes podrían perder su autorización de trabajo y quedar expuestos a procesos de deportación si no cuentan con otra protección migratoria.
La situación también genera preocupación entre empleadores. Alma cuenta que en la empresa donde trabaja hay empleados protegidos por el TPS que llevan desde 2001 formando parte de la fuerza laboral y que podrían verse obligados a abandonar sus puestos.
“Duele ver cómo la vida va a seguir fluyendo y serán reemplazados, cuando los afectados nos vamos sin nada”, expresó.
Una vida construida en EE.UU.
José Palma, coordinador de la Alianza TPS, también vive bajo la incertidumbre. Padre de cuatro ciudadanos estadounidenses, asegura que ha reducido gastos y detenido proyectos personales ante la posibilidad de quedarse sin autorización para trabajar.
Palma sostiene que durante aproximadamente 25 años los beneficiarios salvadoreños del TPS han esperado una solución migratoria permanente que les permita acceder a la residencia.
“¿Quién quiere vivir sin saber qué pasará con su futuro?”, cuestiona.
En el caso de Alma, la espera tiene además un componente personal: su madre falleció sin conseguir un camino hacia la residencia permanente.
Ahora, ella continúa esperando que el país donde creció le permita permanecer.
Para miles de salvadoreños, el fin del TPS no representa simplemente la expiración de un permiso migratorio. Significa enfrentar la posibilidad de perder el trabajo, la vivienda, los proyectos y una vida entera construida en Estados Unidos.
Richard Cabrera | Portada Nacional