Chris Corcino plantea que la IA puede reducir brechas educativas si se usa como herramienta de aprendizaje
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QUITO, Ecuador.- El empresario tecnológico dominicano Chris Corcino, chairman de Intellisys y cofundador del Instituto Cincinatus, planteó que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta de movilidad social para millones de jóvenes de países en desarrollo, siempre que se utilice para fortalecer el razonamiento y las capacidades cognitivas de los estudiantes, en lugar de sustituirlas.
Durante su charla “Muleta o escalera: la IA en las aulas del mundo en desarrollo”, presentada en TEDx Cumbayá, Corcino centró su exposición en el impacto que puede tener la inteligencia artificial sobre las desigualdades educativas.
Su tesis se resumió en la frase: “Sin piso, la IA es una muleta que atrofia; con guía, es la escalera que nos iguala”.
Corcino definió como “piso cognitivo” el conjunto de capacidades básicas —lectura, razonamiento y conocimiento— que permiten a una persona formular preguntas, evaluar y verificar las respuestas generadas por una herramienta de inteligencia artificial.
Según explicó, la tecnología puede amplificar las capacidades de un estudiante cuando este posee esa base, pero puede producir el efecto contrario cuando carece de los conocimientos necesarios para evaluar la información que recibe.
“Por encima del piso, la IA te amplifica; por debajo del piso, la IA piensa por ti”, sostuvo.
La presentación señaló que siete de cada diez niños en países en desarrollo se encuentran por debajo de ese umbral de aprendizaje, mientras que en República Dominicana la proporción alcanzaría nueve de cada diez.
IA como tutor, no como sustituto
Uno de los puntos centrales de la exposición fue la diferencia entre utilizar la inteligencia artificial para resolver tareas y emplearla como herramienta de acompañamiento educativo.
Corcino citó un ensayo realizado con estudiantes de secundaria en el que el acceso libre a IA generativa permitió resolver inicialmente un 48 % más de problemas, pero el rendimiento cayó posteriormente un 17 % cuando la herramienta fue retirada.
En contraste, cuando la tecnología fue configurada como un tutor socrático, capaz de formular preguntas en lugar de entregar respuestas terminadas, el aprendizaje aumentó 127 % y se mantuvo después de retirar la herramienta, según los datos presentados durante la charla.
La exposición también citó una experiencia desarrollada en Nigeria, donde seis semanas de tutoría guiada mediante inteligencia artificial produjeron avances equivalentes a aproximadamente dos años escolares, con resultados particularmente importantes entre estudiantes que partían de mayores rezagos.
A partir de estas experiencias, Corcino defendió un modelo en el que la IA funcione como una “escalera”, acompañando el razonamiento y permitiendo que los estudiantes avancen progresivamente, sin sustituir el esfuerzo intelectual.
De la desigualdad al acceso a oportunidades
El empresario vinculó el debate tecnológico con las diferencias en el acceso a oportunidades educativas y relató parte de su propia experiencia. Explicó que creció en el campo dominicano, utilizó una computadora por primera vez a los 19 años y posteriormente emigró a Nueva York.
A partir de esa trayectoria, argumentó que para los jóvenes provenientes de hogares de bajos ingresos la excelencia puede convertirse en un requisito para acceder a oportunidades, mientras que quienes cuentan con mayores recursos suelen disponer de entornos que ofrecen más posibilidades incluso cuando su rendimiento académico es promedio.
“El talento se reparte por igual. El acceso, no”, afirmó al referirse a lo que denominó la “lotería del acceso”.
Como ejemplo del potencial de la educación para transformar trayectorias laborales, Corcino relató el caso de Pedro, un trabajador que limpiaba oficinas en una empresa de software en Santiago. Aunque tenía un diploma de bachillerato, una evaluación determinó que su nivel académico correspondía aproximadamente a quinto grado de primaria.
De acuerdo con el caso presentado, su formación fue reconstruida desde los contenidos básicos, posteriormente completó sus estudios secundarios y recibió capacitación en programación y computación en la nube. Actualmente trabaja como ingeniero de software y percibe diez veces el ingreso que obtenía al inicio de ese proceso.
Corcino también planteó que la capacidad de interactuar eficazmente con la inteligencia artificial debería convertirse progresivamente en una competencia fundamental, basada en expresar con precisión una intención, formular preguntas adecuadas y verificar las respuestas generadas por las máquinas.
Al cerrar su intervención, llamó a padres, docentes, desarrolladores tecnológicos y responsables de políticas educativas a concentrarse no solo en ampliar el acceso a las herramientas de inteligencia artificial, sino también en diseñar los modelos pedagógicos que determinen cómo serán utilizadas.
“La herramienta no decide. Decidimos nosotros. Sin piso, es muleta. Con guía, es escalera”, concluyó.